El libro proverbios de la Biblia está plagado de frases que me gustaría compartir. Los necios nos abundan, y necios son los que no lo saben o los que detectan solo a los más evidentes. A pesar de que los proverbios tratan sobre muchos temas, siempre se vuelve a este continuo ataque que a pesar de los años no ha perdido en absoluto su pertinencia. A modo de introucción:
Pr 10.18
es de mentirosos disimular el odio
y es de necios divulgar chismes
este, en particular, no es mucho; me gustaría más que nada darles un orden temático, pero el tema principal es general a todos. Igual me gusta la aclaración de que no es una virtud ocultar rencores. Me parece que el que sigue es el proverbio central, una obra maestra:
Pr 12.23
el inteligente no hace alarde de su saber
pero el necio hace gala de su estupidez
Es una suerte, en realidad, pues nada más fácil que detectar a un imbécil si este mismo se presenta como tal, que es lo que generalmente ocurre. Pero, ¿a quién no lo ha atormentado el dilema de decidir si una persona es idiota o no lo es? Generalmente se incurre en la injusticia de resolver que sí lo es, pero este proverbio anterior nos enseña a tener paciencia y dejar a la gente expresarse.
Pr 27.5
Las piedras y la arena son pesadas
pero más pesado es el enojo del necio
Pr 16.22
tener buen juicio es tener una fuente de vida;
instruir a los necios es también necedad
este último lo leo como un consuelo, una invitación a no perder el tiempo, “vida”. El siguiente toca un tema que me interesa bastante:
Pr 13.20
júntate con sabios y obtendrás sabiduría
júntate con necios y te echarás a perder.
no me canso de hablar en contra de las malas juntas, no de la forma en que se entiende popularmente el término, sino las juntas más bien idiotas, o más exactamente, impresentables. También algunos nos advierten de las molestias que nos puede ocasionar un necio terco, tal vez el peor de todos (y es muy simpática la referencia mamífera):
Pr 17.12
Vale más toparse con una osa furiosa
que con un necio empeñado en algo
de verdad la embolan, sí; por otro lado, me sentí protegido y reconozco que comencé a experimentar algo parecido a la fe, recién en esta avanzada lectura de los textos bíblicos, al apreciar la belleza de este proverbio, referente a la necedad burguesa:
Pr 17.16
¿Por qué viene el necio, dinero en mano,
a comprar sabiduría,
si no tiene entendimiento?
los ejemplos que se podrían dar son millones; se me ocurre en particular un inmerecido coleccionista de discos originales o vinilos. Otro detalle que me parece magistral es cómo el narrador se ubica en la posición de vendedor de sabiduría (“viene”). También, no muy sorpresivamente, se justifica, con razón, todo tipo de castigo y humillación a los necios:
Pr 18.6
Con sus labios, el necio se mete en líos;
con sus palabras se busca buenos azotes
o
Pr 26.8
Tan absurdo es atar la piedra a la honda
como dar honra a los necios
también están los necios que se piensan que pueden estar de nuestro lado. Pues de ninguna manera, pues está dicho:
Pr 26.7
No va lejos el cojo con sus piernas
ni el proverbio dicho por un necio
pero no siempre es fácil encontrarse en una situación de ventaja, y este mundo, esta ciudad llena de imbéciles, siempre termina por agotarnos: es una lucha constantemente perdida, y tal vez lo sea para siempre:
Pr 29.9
El sabio que entabla pleito contra un necio,
se enoja, recibe burlas y no arregla nada
pero no toda la esperanza está perdida cuando se leen estas líneas de una esperanza y una verdad prodigiosamente religiosas:
Pr 26.9
ni el borracho la espina siente,
ni el necio el proverbio entiende
este es, definitivamente, mucho mejor libro que el de job.