viernes, junio 27, 2008 

Shine a lie

Mick Jaggerhola
Martin Scorsesehola mick
Mick Jaggerhola martin.... martin, ayer vi el documental.
Martin ScorseseOh, genial, genial.
Mick Jagger¡Si! Lo es, estoy realmente muy agradecido
Martin ScorseseLo aprecio mucho.
Mick JaggerIgual…
Martin Scorsese - ¿Qué, mick?
Mick JaggerBueno, hay algo...
Martin ScorseseSi, dime mick.
Mick JaggerBueno... sabés... hay un detalle, en realidad... ¿es esta la versión definitiva?
Martin Scorsese No, no lo es, claro.
Mick JaggerEn ese caso… me gustaría que revisaras las apariciones de… ya sabés quién… en las escenas de entrevistas de los sesentas… ¿entendés?
Martin Scorsese -
Mick Jagger¿Martin?
Martin Scorsese - ... si... ¿de quién, Mick?
Mick JaggerBueno... ya sabés
Martin Scorsese - ...emmmmm
Mick JaggerVamos, Martin...
Martin Scorsese - ¿Charlie?
Mick JaggerNo, no... ya sabés… el innombrable…
Martin Scorsese -
Mick JaggerBueno, ya sabés...
Martin Scorsese¿El de los coros que se parece a Lou reed?
Mick JaggerNo, no… empieza con B…
Martin Scorsese - ….b… Bob… no, ¿quién?
Mick JaggerMartin...
Martin ScorseseB... B...
Mick JaggerSi no, lo otro qué se puede hacer es censurarlo, no sé… censurarle la cara…
Martin Scorsese - …bueno, no creo, pero… ¿de quién estamos hablando?
Mick JaggerMartin… empieza con B…
Martin Scorsese - ¿Me harías el favor de decirme su nombre, o de darme otra pista? Estamos jugando al ahorcado.
Mick Jagger – (agitado)… B…
Martin Scorsese¡Ah! Brian Jones.
Mick Jaggersi
Martin ScorseseBueno, no hay problema, lo eliminamos... pero, ¿por qué?

Mick Jagger - ...
Martin Scorsese- ...
Mick Jagger - ¿podemos?
Martin Scorsese- Si, claro
Mick JaggerGracias

viernes, junio 20, 2008 

Soy racista

Lamentablemente había llegado el momento de pagarle a la sociedad lo que le debía por haberle roto un vaso en la cara a uno de sus incontables hijos. Tal vez se hayan aprovechado de mi condición de remisero para procesarme sin prisión; en cualquier caso, mi abogado sigue afirmando que tuve mucha suerte y que debo estar agradecido. No me detuve a pensarlo mucho, sólo me presenté el lunes de tarde a la puerta de un apartamento céntrico, a levantar a mi primer “cliente obligatorio”, podría decirse. No tenía datos sobre él, solo la dirección. Los muy hijos de puta del trabajo ya no se molestaron en decirme qué es lo que iba a levantar, a quién, a dónde lo llevaría… nada. Solo una hora y una dirección. Allí estuve, a las siete de la tarde, para tocar timbre. Se me congelaban las manos.

***

Vi que se abría la puerta del ascensor y salía un niño, de unos diez años, corriendo y dando saltos; no tenía brazos. Claro, la idea era un servicio comunitario orientado hacia personas sobretodo incapacitadas de alguna forma, lo cual reconozco que no me parece mal en absoluto. Después de todo, le rompí un vaso en la cara a un imbécil retrasado mental, pero de los “no oficiales”. Atrás del niño salía la madre, con campera verde y lentes negros. Le dijo algo que no escuché y que su hijo, al parecer, tampoco.
- Hola –me dijo una vez abierta la puerta.
- Buenas tardes. El coche está por allí. Hola –le dije a su vez al niño, que no sé si me escuchó. Salió corriendo y se paró en la vereda a mirar a ambos lados. Ahora en la calle parecía un poco más tranquilo. “Una edad difícil”, pensé. Se le acercarían años complicados. Mientras pensaba en esto, el niño escupió en el piso y me preguntó en voz alta:
- ¿Donde está el auto? Hace un frío de cagarse.

***

Ya en auto me quería ir a mi casa. Me da asco el centro. La madre me dio la dirección a la que íbamos, un lugar por el Prado; y su hijo, que iba sentado adelante, a mi lado, a pesar de que le pedí a la madre que fuera atrás pero hicieron como si no me escucharan, le dijo a su madre:
- ¿Otra vez a lo de la tía? Que embole. ¿A qué?
- Tengo que pasar un minuto.
- La concha de la madre.
- ¡Che! Gastón, empieces. Tengo que bajar en este quiosco, ¿querés un alfajor?
- Si.
- ¿Portezuelo?
- Si, si, si… -estaba fastidiado.
- ¿Blanco o negro?
- Blanco. Soy racista.

Hubo algo en como dijo esto último. Lo dijo torciendo la boca, como con desagrado. Sonó muy adulto. La madre se bajó y yo estacioné en segunda fila. Mientras cruzaba la calle, su hijo empezó a gritar, con lo cual reconozco que me incomodó bastante.
- Negro puto… negro de mierda, la concha de tu madre… negro puto, culorroto. Chupapija.
- Che, ¿que te pasa? –intervine. No me gusta ni el racismo ni los gritos. No tengo amigos negros, pero los tuve.
- ¿No ves a ese negro chupapija que está ahí tirado, de barba toda sucia, en el piso? Pichi de mierda, me dan asco. Hay que matarlos.
- Bueno, tranquilizate un poco… - Pendejo de mierda, pensé.
- Las pelotas –contestó, y giró la cabeza para mirarme y decirme otra cosa- Las pelotas.

Lo miré a los ojos y luego miré hacia delante. Decidí olvidar el asunto, que haga lo que quiera. Siguió insultando.
- Pu-to. Cagón.- Volvió la madre.
- Aquí está, después te lo doy.
- Viste a ese negro de mierda que hay ahí –preguntó sin mirarla-. Habría que matarlo.
- No empecés con esas cosas que me cansas, Gonzalo. Gastón.
- Bueno.

***

Después arrancamos de nuevo. En un momento, escuché el sonido de una escupida. El pendejo había escupido hacia el vidrio de su ventanilla. Lo miré.
- ¡Y bueno! –contestó, a la defensiva-. Pensé que estaba abierta.

***

Llegamos al destino. A esta altura ya todo me parecía gracioso. El niño no paraba de burlarse de su madre. Cuando ella le hablaba, él lamía la ventana. Cuando pasamos cerca de unos policías de tránsito, también. Lamía la ventana bien despacio, creo que con los ojos cerrados. Después, soltó su aliento hacia el vidrio para empañarlo, y una vez hecho esto, escribió “puto” con la nariz. Era muy hábil. Lo escribió al revés, para que se leyera desde afuera. Miraba desafiante a los que leían; como diciendo “si, vos”.

***

Al final íbamos a una de esas casas donde se festejan cumpleaños. Cuando llegamos, la madre me invitó a pasar, por si quería tomar algo en lugar de esperar afuera. Acepté: hacía mucho frío, inclusive en el auto. El niño entró corriendo, otra vez. Todavía no había casi gente. Lo saludaron unas viejas, pero él las evitó. Quería ir a donde estaba la torta. Cuando la encontró sonrió, mostrando adrede todos sus dientes. Soltó una risa malévola. Yo también me reí, era muy gracioso, se preveía algo así como una catástrofe un poco inocente. El me vio reír y rió, a su vez, contento; ahora éramos algo así como compinches, cómplices. Me alegré por él, tenía algo especial. Me mostraba los dientes como parodiando a un animal, un perro o algo así; como si estuviera gruñéndole a la torta. Yo me reía cada vez más, lo hacía muy bien. Me dijo, a través de la mesa, “mirá esto”, y se alejó unos pasos, y luego, ya en el papel de tiranosaurio, se acercó moviendo la cabeza lentamente a los costados, enseñando sus colmillos y escondiendo sin éxito su sonrisa diabólica. Llegó y le dio un enorme mordisco a la torta.

viernes, junio 13, 2008 

Andá a decirselo a la montaña

esta semana solo quiero destacar la importancia de leer una autobiografía que se titula "Go tell the mountain" que, además, dicen que es pura mentira.

O este dvd, para ver con amigos mitómanos y pasar un buen rato sin morirse de frío o de aburrimiento.

viernes, junio 06, 2008 

manual de docencia preliminar

Para disertaciones en público:

- Hablar como si todos supieran todo y como si todos, a la vez, fueran estúpidos.
- Tener sobradas cosas para decir; demasiadas, que jamás dé el tiempo.
- Si algún oyente demuestra saber más que uno, insultarlo, con tranquilidad, o al menos encontrar la forma de agredirlo.
- No contestar preguntas chotas de gente indeseable, y no aclarar que no se va a contestar, ni por qué.
- Importante: definir como verdades absolutas y universales opiniones en realidad personales y subjetivas.
- Es inmencionable todo lo que no se debe decir, pero lo más importante es no reirse de los chistes de uno mismo, a no ser que sean realmente malos y se espere, con miradas insinuantes, la aprobación eufórica del público; pero es un punto de particular cuidado.

No hace mucho experimenté en un ateneo la sensación de que el conferenciante había elegido un tema absolutamente desconocido y por tanto no conseguía interesarme tanto como hubiera sido de esperar. Hablaba de cosas de las que no estaba convencido y sus argumentos eran débiles y simples. Además, no había un pensamiento central o centralizador a lo largo de la conferencia. Hubiera preferido que hablara de sus experiencias más íntimas, como hace el poeta. Eso lo dijo Thoreau a mediados del siglo XIX.

viernes, mayo 30, 2008 

Ya ha sido dicho

El libro proverbios de la Biblia está plagado de frases que me gustaría compartir. Los necios nos abundan, y necios son los que no lo saben o los que detectan solo a los más evidentes. A pesar de que los proverbios tratan sobre muchos temas, siempre se vuelve a este continuo ataque que a pesar de los años no ha perdido en absoluto su pertinencia. A modo de introucción:

Pr 10.18
es de mentirosos disimular el odio
y es de necios divulgar chismes

este, en particular, no es mucho; me gustaría más que nada darles un orden temático, pero el tema principal es general a todos. Igual me gusta la aclaración de que no es una virtud ocultar rencores. Me parece que el que sigue es el proverbio central, una obra maestra:

Pr 12.23
el inteligente no hace alarde de su saber
pero el necio hace gala de su estupidez

Es una suerte, en realidad, pues nada más fácil que detectar a un imbécil si este mismo se presenta como tal, que es lo que generalmente ocurre. Pero, ¿a quién no lo ha atormentado el dilema de decidir si una persona es idiota o no lo es? Generalmente se incurre en la injusticia de resolver que sí lo es, pero este proverbio anterior nos enseña a tener paciencia y dejar a la gente expresarse.

Pr 27.5
Las piedras y la arena son pesadas
pero más pesado es el enojo del necio


Pr 16.22
tener buen juicio es tener una fuente de vida;
instruir a los necios es también necedad

este último lo leo como un consuelo, una invitación a no perder el tiempo, “vida”. El siguiente toca un tema que me interesa bastante:

Pr 13.20
júntate con sabios y obtendrás sabiduría
júntate con necios y te echarás a perder.

no me canso de hablar en contra de las malas juntas, no de la forma en que se entiende popularmente el término, sino las juntas más bien idiotas, o más exactamente, impresentables. También algunos nos advierten de las molestias que nos puede ocasionar un necio terco, tal vez el peor de todos (y es muy simpática la referencia mamífera):

Pr 17.12
Vale más toparse con una osa furiosa
que con un necio empeñado en algo

de verdad la embolan, sí; por otro lado, me sentí protegido y reconozco que comencé a experimentar algo parecido a la fe, recién en esta avanzada lectura de los textos bíblicos, al apreciar la belleza de este proverbio, referente a la necedad burguesa:

Pr 17.16
¿Por qué viene el necio, dinero en mano,
a comprar sabiduría,
si no tiene entendimiento?

los ejemplos que se podrían dar son millones; se me ocurre en particular un inmerecido coleccionista de discos originales o vinilos. Otro detalle que me parece magistral es cómo el narrador se ubica en la posición de vendedor de sabiduría (“viene”). También, no muy sorpresivamente, se justifica, con razón, todo tipo de castigo y humillación a los necios:

Pr 18.6
Con sus labios, el necio se mete en líos;
con sus palabras se busca buenos azotes

o

Pr 26.8
Tan absurdo es atar la piedra a la honda
como dar honra a los necios

también están los necios que se piensan que pueden estar de nuestro lado. Pues de ninguna manera, pues está dicho:

Pr 26.7
No va lejos el cojo con sus piernas
ni el proverbio dicho por un necio

pero no siempre es fácil encontrarse en una situación de ventaja, y este mundo, esta ciudad llena de imbéciles, siempre termina por agotarnos: es una lucha constantemente perdida, y tal vez lo sea para siempre:

Pr 29.9
El sabio que entabla pleito contra un necio,
se enoja, recibe burlas y no arregla nada


pero no toda la esperanza está perdida cuando se leen estas líneas de una esperanza y una verdad prodigiosamente religiosas:

Pr 26.9
ni el borracho la espina siente,
ni el necio el proverbio entiende

este es, definitivamente, mucho mejor libro que el de job.

viernes, mayo 23, 2008 

el espacio está en tiempo, y hoy es viernes

con motivo del post numero 68, les anuncio que a partir del día de hoy termina la arbitrariedad a la hora de elegir el momento de postear: se postea todos los viernes. También se vienen más sorpresas, como sorteos, agenda de la noche, informes, censura parcial o total de comentarios y abandono de toda normativa por falta de entusiasmo. Todo esto busca terminar lo más posible con esa imagen de "espacio de expresión propia" que se está extendiendo como una plaga por esta cosa que llamamos internet. Es muy ñoño. Ahora el mundo de la música se maneja por lugares que se llaman "myspace", nombre que despues de años me sigue rechinando. Myspace ESTA, yourspace, ourspace, todos somos amigos, todos queremos el espacio de nuestros amigos, como una guerra continua de lo que sea, y hablando en primera persona como simple regla retórica. El espacio, con semejante accesibilidad, está ahora en el tiempo, casi lo único que nos limita. Si mañana se muere mi gato, no posteo nada, espero hasta el viernes. Si no tengo nada para postear, posteo igual porque es viernes. La autoreferencialidad debería ser en parte exterminada. Excepto la mia.

jueves, mayo 15, 2008 

esta librería, donde compraba Proust

la otra tarde fui a una librería a la que me había comprometido a ir una vez cobrado mi despido (trabajé como empaquetador en una importante cadena de supermercados los últimos tres meses, por la zafra de bananas): lo hice minutos después de haberlo hecho. Una vez que comencé a revisar las estanterias fui muy felizmente interrumpido por el dueño del comercio: flaco, me estoy yendo. Todo al cincuenta por ciento. Obviamente me sorprendió y alegró la noticia; creo que llegué a balbucear algo así como "es una pena", pero no perdí el tiempo en otras consideraciones por el estilo. Lo importante llegó segundos después, cuando hice contacto visual con un libro, no importa de quién, digamos que de Jane Bowles, que me resultaba excesivamente familiar. Mis sospechas fueron inmediatamente confirmadas: ese libro se lo había regalado hace unos tres años a una ex novia, o sea, ese mismo puto ejemplar con la misma puta dedicatoria. Recuerdo que en su momento me costó mucho conseguirlo; ahora no tuve más remedio que comprarlo. Y que escribirle un mail a esa perra.

¡Perra! Vendiste el libro de Jane Bowles que te había regalado. Sos una infeliz insalvable y analfabeta. Ahora lo tengo yo.

Nunca pensé que fuera a recibir una respuesta, y sin embargo, me llegó creo que al otro día.

No lo vendí. Se lo había prestado a una amiga y a ella se lo robaron. Te lo juro. No soy de las que hacen cosas como esas. Nunca lo hubiera vendido. Te pido por favor, si no es mucha molestia, ¿me lo podés devolver? Me alegro de que lo hayas encontrado. Besos.

A ninguno de los dos nos gusta escribir mails largos porque a ninguno de los dos nos gusta escribir, pero antes de seguir diciendo nosotros dos debo decir que, efectivamente, concertamos una cita. Antes tuve algo de tiempo para hojear rápidamente el libro. Quise leerlo, pero no, supuse que ese libro no era para mi, nunca lo había sido; de hecho, me resultó extraordinariamente fácil reconciliarme con el hecho de que nunca iba a leer ese libro porque no me correspondía, no era el lector para él. Todas esas estupideces. Lo metí dentro de una bolsita de farmacia donde había comprado un frasquito de agua oxigenada la semana pasada y esperé otra vez el día y la hora.

Al final nos encontramos; le di el libro y nos separamos, no hubo mucho para decir, ella estaba muy apurada, o yo lo estaba, no recuerdo. Por supuesto que el lunes siguiente me llegó otro mail de ella.

Lo vendí de nuevo. Esta vez me dieron veinte pesos más que la otra. Avisame si lo encontrás.

No se siente muy bien, en realidad. Pero con el tiempo uno debería ir acostumbrandose a este tipo de cosas. Ahora tengo preocupaciones más importantes, como por ejemplo, la que lleva el título "en este momento todos me parecen unos chupapijas". La primera vez que lo pensé me pareció algo muy importante, como si debieran ser mis últimas palabras antes de morir. Pero ahora solamente intento descartar esa idea por una sencilla cuestión de incomodidad. Particularmente me interesa saber si esas deberían ser mis últimas palabras o mis últimos pensamientos. Hay una diferencia importante. Por el momento elijo inclinarme por la primera solamente en caso de que me pregunten.

viernes, abril 18, 2008 

brindis

esto, posteado en ocasión del segundo aniversario de un encuentro histórico sin precedentes, ocurrió en un blog conocido, si bien en notoria decadencia, hace también bastante tiempo, y representa, en cierta forma, un manual de uso para los obligados a orientarse un poco en la escena musical local, como quien escribe... entre paréntesis van mis correcciones al texto original, sin contar las faltas mas permitibles.


"JUA... mira que hay gente pelotuda que pierde tiempo en estas pelotudeces como sentarte en frente a la computadora a hacer cosas de pajero mental. en ves (vez) de criticar hace algo productivo (productivo) y hace una banda tipo pavement no,, o joy division no? no te das cuenta que sos un imbecil.. caes en lo mismo,,y otro pibe como yo te va a decir,,mira este pobre pendejo que lo unico que sabe hacer es copiar o imitar.. pero a los que le gustan a el,, flaco. por que mejor no te pegas un tiro y nos haces un favor a todos. deja la computadora y agarra una guitarra, que se yo, conseguite una novia o anda a un sicologo y contale tus problemas con la rewalidad (realidad) actiual (¿actual?) del rock uruguayo.aparte encajas perfecto en el perfil de uruguayito boludo que critica sin dar la cara y sin hacer nada para cambiar las cosas. desde tu casita de mama y papa las cosass (cosas) van a serguir (seguir) siendo igual boludito.

el gil que se gasta en escribir"



"¿Qué es una banda? ¿yo también puedo tener una? – Vamos por partes, mis padres fallecieron el año pasado, y esto fue lo que impidió que comenzara a tocar en una banda, es algo bastante importante pero solo para mi, no creo que le interese a nadie, lo menciono sencillamente porque vos también lo haces, también tenía novia pero se fue para España porque estaba pasando muy mal acá, respecto a todo lo otro, agradezco de corazón tus palabras, realmente no sabía por qué nadie me insultaba, es satisfactorio, ahora quiero a mi Kennoto y mi Don Knadie, por lo menos por un ratito, respecto a la banda, chicas, les cuento que a pesar de estar rodeado de cierta tristeza obvia y angustia e impotencia, estoy armando algo, una banda que promete que va a sudar mucho en el escenario, va a ser la banda que más sude, vamos a sudar mucho pero mucho, algunas veces tal vez ni siquiera toquemos, solo vamos a sudar, todo el tiempo mojados, sudando y sudando y chicas que gritan, esto ya se puede ver en los ensayos, cada día hay que echar más desodorante, a prepararse porque se viene algo grande y oloroso…"
"kenny"



Esto en tiempos en que aprendemos a ser un poco más chupapijas cada dia para sobrevivir, tarea que no siempre es fácil dado que a veces la motivación de llevar el pan a la casa no es suficiente aliento; creo que el texto debe estimularnos a la reflexión. Por ahora solo festejamos el comienzo oficial del nuevo año, que es el viernes que viene, con la bebida oficial de esta extraña ciudad, chicos, siganme que si los defraudo igual a ninguno nos va a importar. ¡Salud!


sábado, abril 05, 2008 

tengo tantas ganas de empezar

en este lugar seguro que me van a extrañar, por algo tienen que haber puesto tantas veces esa canción sobre extrañar; lo cierto es que no se puede vivir así, aqui ni en ningún lugar que yo conozca, esas citas, esas conversaciones renovadas, ese gigantismo de las fabricas y empresas, esa filosofia de las condiciones, todo termina en que ya soy parte de un montón de libros y ninguno es el mio, y que además, los mios están mucho más sucios que esta mierda que se compra todo el mundo y que no lee nadie... nadie puede suponer que uno no se pueda impresionar fácil, es demasiado maldito el que lo diga, y alguien tiene que haber mirado esas calles, abajo, están para morderlas una por una, hechas una delicia, y todos los niños a cuyas clases debería yo acompañar, son tantos... ¿les gustaría que les leyera algo, chicos? ¿chicos? no sean tímidos, yo también fui tímido, pero me puse de pie detrás de mi escritorio, y ahora simplemente me voy a hacer el tonto otra temporada. Nos vemos pronto, y como siempre, ¡no! a las ordenes.

sábado, marzo 29, 2008 

proyecto de proto-factotum

Al señor dueño de Mangangá hnos:

presente y levantando cajas…

me dirijo a usted por la presente carta, en papel comprado en la competencia, en calidad de fallido caso de partícipe-pre-esclavizado de su lamentable circo de no sé cuantas putas sucursales. Mi inquietud surge a partir de algo –lo primero- que dijo la equivocadísima señora de recursos humanos de su anti-antro el dia de la incapacitación de nosotros, sus empleados temporales. RESUMIENDO, para no quitarle más de su incalificable tiempo, se dirigió a usted, hacia usted, refiriéndose a usted, como una persona “joven, a la que seguramente encontraríamos en la sucursales levantado cajas durante la zafra” y no sé que otra ganzada. (Lease “cajas” pronunciando la segunda “a” como si en realidad se fuera a pronunciar una “o”, es decir, la más pura arrogancia careta llevada a la fonología). A partir de esta cuestionable introducción y de mi experiencia de trabajo en los últimos días, quiero informar a usted de algunas de mis impresiones al respecto, divididas en los siguientes puntos:

1- Paaa… ¡qué capo! No, en serio, ¿esperaban esa reacción? Tal vez no lo sepa, pero esa puede resultar ser una manera muy lamentable de ser presentado en público, es decir, no es necesaria la aclaración de que usted es capaz de rebajarse de esa forma, hacer el trabajo de dos minutos de los giles a los que contrató, ¿esperaba aplausos? ¿que hay del aumento de sueldos o de dejarnos sentar, un ratito? Bueno, entonces, gracias, gracias por levantar la puta caja, se lo agradecemos de verdad, ahora sí me siento parte de la empresa, y las personas de bien, me doy cuenta, también pueden hacer mi trabajo, entonces lo hago con mucha más satisfacción; ahora seguro ni pienso en robarme nada, usted levantó la caja, no podría hacerle eso a un trabajador como yo, si, valoro muchísimo el trabajo, se ganó usted mi respeto. En realidad, dejando las ironías de lado, me parecen usted y la turrita de recursos humanos un par de chupapijas.

2- Sin embargo, su empresa ayudó a incrementar el número de paginas de mi inevitable y triste lista de “mátense”, gracias a esa brillante materia prima que aportó usted con las empleadas, algunas, de su garcha de empresa. Deben de ser ustedes personas muy visionarias, al lograr integrar, o que digo integrar: crear clientes que a la vez son empleados. Es decir gente, pendejas que se estresan al pedo, por nada, empleados básicos, aspirantes a competentes, ingenuos, estresados por bobos, por discutidores. Se pelean entre ellos por los más pequeños errores de procedimiento. No debería ni hablar de esa gente. Se ofenden si uno no los saluda, le temen al encargado, no entienden el humor negro, no entienden nada. Comen todos -más bien todas- hacinadas en un cuarto diminuto, húmedo y sin aire donde cuchichean; cambiemos de tema.

3- Debe ser usted sin dudas el responsable de marketing del ministerio de tiempo libre. Personalmente, como cliente no podría molestarme jamás un vendedor tomando coca en un vaso mientras me atiende; no consigo comprender por qué no lo podemos hacer. Solo coca, nada más; reconozco que no cualquier cosa sería apropiada. Café, té o agua también. No así té de yuyos. Todo en vasos de plástico blancos, ¿cuál sería el problema?

4- Me parece una pésima estrategia (y política) de la empresa la de priorizar a cada cliente siempre y en todas las circunstancias sobre cada empleado sin importar cual sea el uno y el otro. Los motivos son en realidad obvios: tanto esfuerzo levantando cajas para que cualquier enfermo-esquizofrénico lo pueda destratar a uno impunemente sin posibilidad de cargar con el peso de una justa y merecida respuesta. El empleado, como yo esta tarde, queda frustrado, víctima de una normal ira reprimida, infeliz, no quiere vender una mierda, se pone del lado del cliente respetuoso y serio, le recomienda precios mas baratos, librerías más convenientes, y sobre todo, le resbala que se venda en cifras record o que ni una persona vuelva a pisar otra vez esas horribles baldosas blancas. No voy a desarrollar en esta carta esta opinión; no sea que se apodere usted de ella y la convierta en propia, aunque poco me importa, ya me voy.

Generalmente un poco distraído

quien escribe

miércoles, febrero 20, 2008 

cansancio veraniego #1

En esta especie de "lleve dos, pague ninguno" expongo otra típica situación veraniega llevada a las palabras y un fragmento de entrevista realizada a un desconocido.

***

estoy en el ayer en el que no he dormido
con todos esos sueños que no he trascripto

recuerda la noche en que salí solo
y ayudé a llegar a su casa a un apenas conocido
por puro interés y aún no sé de qué
se caía de la borrachera, era por mucho un niño
creí que podía sacarle algo de plata
no lo logré pero a mi favor puedo contar
que tampoco lo intenté con mucho ahínco
pero de cualquier manera, eso no fue
lo más feo que intenté hacer esa semana

la gente que nos expone sus planes malignos
nos abre su corazón de una forma casi nunca apreciada
pero en realidad muy valorable y digna
quien nos avisa que nos está usando
nos está dando una oportunidad, nos está proponiendo
un contrato de donación involuntaria pero legal
nos está considerando, extendiéndonos la mano

para la semana que viene
voy a intentar desarrollar la idea que explique el por qué
nos cae bien la gente a la que le caemos bien
y nos cae mal la gente a la que le caemos mal
y, en lo posible, voy a terminar con esa irracionalidad
por demás gravemente injusta y lamentable

***

Victor Korsakoff: Lo que sigue es una entrevista que me realizó la revista de distribución gratuita “la vanguardita”:

- ¿Querés bizcochos? –me pregunta amablemente Korsakoff, mientras come
- No, gracias –respondo-, Korsakoff… ¿Por qué train in vain?
- Sacámelá –dice sin apuro. También está mirando el piso mientras toma su café. Estamos en la cocina de su casa. Según me acaba de decir antes de encender el grabador, se acaba de levantar.

Entra su gato por la ventana. El lo mira, lo acaricia, le dice cosas dulces, lo amenaza y el gato se va comer.

- ¿Cuáles son tus influencias, Kors?
- La coca-cola –responde con ironía. Sigue mirando al piso. Tiene el aspecto de sentirse mal. Saca del bolsillo un cuestionario que según me dice, “le gustaría que le preguntara”. Es aburridísimo; le digo gentilmente que no.

- ¡Ah sí! –exclama de la nada
- ¿Para cuando el disco?
- ufff… no sé… Estuve escuchando algunos discos uruguayos recientemente… hay demasiados agradecimientos, me emboló… agradecerle a tanta gente. Se embola. Parece que necesitaras ayuda de todo el puto pueblo para sacar un puto disco… y siempre la misma gente, la que te compraría el disco, pero no lo van a comprar porque están en los agradecimientos y hay que regalárselo… hay algunos que son fijas… Pedro Dalton, está en todos los agradecimientos de discos editados el año pasado… ¿podremos sacar un disco sin que nos ayude? ¿y si justo no puede, cancelamos el disco? Hay gente que también agradece a boliches y salas de ensayo, sacámela… ¿cómo tocas ahí después? ¿cómo se vive todo el tiempo entre familia y amigos? ¿todos tiene miedo a ser extraños o desconocidos entre sí o algo así…?Si, si.
- ¿Tus metas para este año?
- ...mmm... decidir si creo o no en dios y llegar a un verdadero espíritu no religioso sino teológico... y seguir evitando a la gente que todavia juega al rock n roll y, para peor, se divierte.

martes, enero 22, 2008 

violencia veraniega #1

primeras líneas con referencias bíblicas, a juzgar por mis declaraciones anteriores, las últimas con estas características


voy a ser como la muerte

voy a salir de algún lugar algún día
y voy a ser como la muerte
tal vez haciendo una cosa
tal vez haciendo otra

cuando alguien que esté solo me vea caminando
voy a ser como la muerte
cuando practique el método
y perfeccione el estilo que no es el mio
cuando pregone la usanza de una escuela anticuada
cuando ya no intente descubrir mis propios trucos
cuando me ría de las armas conque me ganaron
y apunte otra vez con las que fui vencido

voy a ser como la muerte
cuando encienda un fuego extraño
voy a ser como la muerte
cuando todos piensen demasiado
cuando predique sobre una mesa
el futuro escrito en una servilleta
cuando me cruce con el gato de bombín
el policía y su chupetín

calles negras mojadas
reflejando ventanas azules cerradas
veredas vacías, estaciones que pasan como dias
y todos los hits apagados
colgando de un ropero abierto
entre perchas con vestidos y camperas
y esquinas descubiertas
sin ningún saludo ni despedida
voy a ser como la muerte
cuando impida que me sigan
cuando las semanas se den por vencidas
cuando ninguna llamada esté prometida

ida al mucho más allá
acá, allá y mucho más allá
en todas las paredes de mañana
voy a volver y a ser como la muerte
cuando pise y haga crujir
un par de ramas con mi sombra
voy a ser como la muerte
cuando alguien vaya a buscarme temblando
voy a ser como la muerte
cuando espere en algun lugar cercano





sábado, diciembre 29, 2007 

lo siento, acabas de ser posteado

así palpité la navidad este 24 pasado:

9:03 a.m. – primer intento de levantarme. Risible.
11:15 a.m. - segundo intento de levantarme. Duplicó en tiempo al anterior: 2, 1 segundos.
1:24 p.m. – me despierto definitivamente con una llamada para trabajar en Punta del Este. Respondo con ironía que sí, que mañana voy, pero no parece ser entendida.
1:59 p.m. – acaricio unos cinco minutos a mi gato. Vamos juntos a desayunar a la cocina.
2:07 p.m. – confirmo la ausencia total de gente en mi casa. Abro la heladera y la encuentro llena y preparada para la noche. Dos cajas llenas de masitas. Lleno un plato con todas las que tengan dulce de leche y chocolate, añado un vaso de coca cola y la botella de espumante que abro después de terminar todo lo anterior.
3:01 p.m – termino de leer los "diarios" de Kafka. Jajaja.
3:02 p.m. – primer siesta.
5:17 p.m. – me despierto con un fuerte dolor de cabeza. In exile de the gun club, uf.
6:21 p.m. – voy al supermercado a comprar otro espumante. Apenas probé el primero, pero haberlo abierto no fue motivo de gracia en mi casa. Tradiciones, sensibilidad, solemnidades, verano. Palpito mi segunda siesta.
6:48 p.m. – cancelo mi segunda siesta, y en su lugar, hago un intento de enseñarles algunas cosas del nuevo testamento a mis sobrinos.
8:12 p.m. – Le prometo a mi hermana no volver a ponerme violento con sus hijos.
8:14 p.m. - Apertura de la primera petaca de la noche. Invito con espumante a algunos transeúntes, desde el balcón de mi casa. No se respira clima navideño. Toco el teclado y llamo.
8:18 p.m. – epifanía digna de una adelantada venida de los reyes magos: motivo y nuevo personaje para un libro. Prometo prometerme una fecha de inicio para ese proyecto.
9:22 p.m. – visualizo la posibilidad de que el año que viene sea realmente un acontecimiento inminente y con ciertas posibilidades de suceder.
9:40 p.m. – me llama un amigo. Me pregunta qué hago, y le contesto que estoy intentando convertirme en un post; él me dice que ya soy un post, y yo le contesto que él se acaba de convertir en uno.
10:00 p.m. – emotiva sesión individual de karaoke tirado en el piso.
11:00 p.m. – finalmente bajo a cenar. Digno momento familiar.
12:11 p.m. – a pesar de que uno lo intente, no consigue sentirse especial en las fechas que significan algo. Solo importa imaginar el año que viene y respetar las opiniones de la prensa especializada. "El año que viene va a empezar cuando yo diga", pienso.


jueves, diciembre 20, 2007 

dame 20 pesos para el omnibus, o "las vacaciones paralelas"

todas estas interrogantes sobre las vacaciones (donde, cuando, como) podrían ser dilucidadas en un nuevo post de carácter normativo, pero se me ocurre no soltar información útil públicamente antes de poder aplicarla yo, via unos planes de acción todavía demasiado diáfanos; en fin, como forma de dar comienzo a una etapa de mi vida en la que sencillamente voy a postear más seguido, quiero hacer la presentación de mi proyecto musical solista, que cuenta con canciones generalmente casi autorreferentes y que no fueron avaladas por mis acuales compañeros de banda para ese otro proyecto ya en desarrollo que seguramente conocen o están por conocer desde hace un año; ¡en fin! este es el primer album, que lanzará proximamente un sello independiente de cleveland o tal vez uno de texas; de todas formas, quienes hayan leido el blog este año no les va a sorprender la temática tratada en el mismo:


1- Aborto obligatorio
2- Fundación ahogarse
3- Tuve un accidente
4- Breve intervalo de lucidez
5- De verdad, hoy no hay barro
6- ¡Hay que fumarselo a tu padre!
7- No hay nada en la valija
8- Topper Headon en el 83
9- 72 hours party people
10- Esto es la guerra
11- Mi despertador es una bomba atómica
12- Dañino pero legal
13- Perdón por la lluvia
14- La salida de las drogas no es posible


Bonus track: Hoy no devuelvo sonrisas

todo en pos de esta constante lucha contra la pseudocultura y el aburrimiento; y en cuanto a las posibles motivaciones, recuerden, en memoria de kenny cito, sus míticas palabras: "Las bandas en este país aburren con su musica y entretienen con sus novias"

jueves, diciembre 06, 2007 

diciembre nunca espera

Una noche previa al verano en la que ya no era necesario fingir que se estaba en verano, dos personas de veintitrés años apoyadas en el auto de uno de ellos, estacionado en la rambla -un chevete blanco un poco sucio-. Uno fumaba y actuaba como si no hubiera nada en la guantera; el otro hablaba y hablaba mientras tomaba de su petaca de whisky breeders, y ambos miraban pasar los autos a toda velocidad y otros más lento, maravillados por la amplitud de las posibilidades y todas esas luces nocturnas que recién parecen haberse prendido por estas épocas; y decían cosas más o menos como estas mientras intentaban representar el futuro de los nuevos desganados mitos urbanos...


- Ya ves, diciembre no espera a nadie. Es una idea que siempre tuve y que viene atada a mi otra idea, la de que este mes es como el final de una película o como si todo el año hubieramos estado preparando la fiesta o la farsa que recién ahora está por empezar. Solo que me olvido que siempre es algo cercano a una decepción y en este lugar ya nadie llora. Puede ser que sea una ilusión romanticista, en el sentido artístico de la palabra, pero estoy seguro de que en algún momento están por bajar los créditos, y mientras más inquieto o insatisfecho estoy, más necesidad tengo de ser el protagonista. Pero eso implicaría tal vez ser algo así como un genio, otra vez en el sentido romántico de la palabra; alguien que sobresale o que está "enfermo", o ser un alienado con una idea o un proyecto complicado, porque a decir verdad, no estoy haciendo nada por conseguir nada... y por suerte eso ya no me molesta. De esto se trata salir un jueves por la noche, de mirar o imaginarse como todos se preparan para salir mañana: bueno, así es diciembre, solo que de la misma forma que me aburriría increíblemente si me hablaras de la salida de mañana, no soportaría que me hables del año que viene. Prefiero pensar que se está terminando la película y no es de las que vienen con secuelas; de hecho, así es como lo siento, quiera o no. Y es una lástima que recién me haya dado cuenta de que los jueves se sale de a dos, no de a más; y es difícil, a veces, encontrar con quién: hoy me siento muy cómodo, contigo y mi petaca, realmente, me harté de ser un congregador de idiotas... si alguien me arruina la noche, cosa ya difícil, por lo menos cuento con la tranquilidad de no habre sido yo quién propició el terreno para el crimen. Pero a veces me siento conmovido por mi propia inoperancia, ¿sabés? Cómo me dejo arrastrar por situaciones evitables, da para pensar. Pero ahora es como si se hubiera terminado todo, y mientras pienso eso y estiro mis brazos y bostezo, ya no me siento obligado a difundir mi desinterés como forma de vida... ¿entendés? "Difundir mi desinterés", es un concepto demasiado importante como para dejarlo pasar... de eso se trata todo al final, porque este diálogo nocturno es como nuestra política, nuestro discurso... con el tiempo nos vamos a olvidar también de él. Igual, hablar de la futilidad de las ideas es sentirse confundido, ¿hasta cuando vamos a estar confundidos?
- No sé. Hasta que termines la petaca, capaz.
- Si, puede ser... como sea, ¿esto está teniendo un tono sentimental?
- No, creo que no.
- Bien, lo que decía... no importa, no me acuerdo, voy a borrar todo y empezar de cero. No se puede pensar en otra cosa en diciembre que en irse de la ciudad, no sé por qué, tener otra preocupación es muy insano, como traicionarse a uno mismo. Todas estas cuadras del centro ya son como el patio de la escuela para nosotros, todo el año vivimos en ellas, pero no dejarlas nunca las transforman en una cárcel, no precisamente un lugar de recreo. De cualquier forma, irnos, nos vamos a ir, te lo prometo, "plan familia cero" asegurado, pero hoy estamos acá y la noche es inmejorable, ¿te imaginas volviendo a tu casa? Yo no puedo, aún sabiendo que lo voy a hacer en un rato. Sin embargo esa idea es algo que no puedo visualizar, tengo una incapacidad increíble de proyectar mi futuro a un corto o largo plazo. Podríamos ir a carrasco, ¿por qué no vamos? Y compramos una botella de Vodka.
- Puede ser...
- ¡Si! Ya no somos nadie, hay que entender eso... es la manía de ser alguien la que nos ata a los lugares ¿Sabés qué? En mis momentos de peor depresión y más baja autoestima contruí una teoría basada en la creencia de que para subir mi autoestima primero me tenía que deshacer de toda la que tenía, como si fuera una limpieza de tanque, y creo que no estaba tan equivocado. Yo manejo.

martes, noviembre 27, 2007 

Yo también soy humano

Tragedia en una escena.
Protagonistas:
- El hombre mamut
- El atesorador de basura
- El loro
- Coro de chicas sensibles
- La máquina de decir estupideces

Escena última

- El hombre mamut -

¡Yo también soy humano! Tanto como el hombre elefante. Merezco respeto (mueca de enojo).

- El atesorador de basura –

Ya lo sabemos ¿Quién no lo sabe? No necesitas repetirlo todo el tiempo, tenés que recordar que las personas siempre prestan más atención a las cosas que se le ocurren a si mismas que a las que dicen los demás… entonces ¿para qué repetir el mismo discurso degradante de siempre? La atención debida la vas a tener cuando los demás se den cuenta solitos de lo que ahora estás diciendo, pero te tenés que callar ¿entendés el concepto? Ya sabemos que no sos humano, no necesitas darlo a entender fingiendo creer lo contrario, y menos a mí ¿qué esperas que haga? Ya te saqué varias fotos.

- El loro -

¡Fotos!

- El hombre mamut –

Lo sé, pero lo repito porque me gusta hablar y pregonar mi situación física y mental todo el tiempo, es parte de mi horrible y tétrica condición… viene incluido en ella; puede ser que parezca que hago apología a la lástima, pero no, no es así, es la pura verdad, mi vida es horrible, por eso me quejo por horas y horas, horas, horas…

- El loro -

¡Loras!

- El hombre mamut –

“horas”

- El loro -

¡Loras!

- El hombre mamut –

Y sufro mucho, todo me duele y es de verdad, mi vida es muy desdichada…

- El atesorador de basura -

… debería estar grabando todo esto, ya es como un clásico (Al público) – Debería tener un grabador. (otra vez al hombre mamut) No sé, me parece que no es tan terrible, achicá un poquito, alguna que otra enfermerita te podrás conseguir, solo sos como el hombre elefante pero más peludo. Eso es tierno.

- El hombre mamut –

No… dolor, terrible y trágico dolor, no me abandona y me persigue… estoy condenado.

- El atesorador de basura –

Escucho una canción que se nos acerca…

- El hombre mamut –

No sé de qué se trata…

- El atesorador de basura –

Aquí llegan… son unas chicas, parecen conmovidas.

- El hombre mamut –

No lo creo, nadie puede quererme, solo quiero que me entiendan.

- Coro de chicas sensibles –

nosotras te entendemos
dulce hombre mamut
queremos que seas el hombre
tierno hombre mamut
en el que añoramos transformarte
dulce hombre mamut

- El atesorador de basura -

¡Ja-ja! ¿Cómo piensan hacer eso?

- El hombre mamut –

Tal vez sea cierto y consigan hacerlo… pero, para eso, tienen que haber experimentado un dolor tan fuerte o parecido al mío, sino no podrían entenderme… eso es lo que dice mi amiga, la máquina de decir estupideces, siempre interesada en gente altamente atormentada y trastornada.

- El atesorador de basura -

¡Otra vez con esa máquina! Me interesa conocerla, no sé por qué… supongo que el morbo me está consumiendo y ahora solo me quiero rodear de gente excéntrica e idiota, es un problema de cinismo supongo, y me cuesta desprenderme de algunas costumbres.

(entra La máquina de decir estupideces)

- La máquina de decir estupideces –

Hola… no… yo creo que te sentís solo, esa es toda tu problemática, o al menos el comiezo de ella… te sentís solo y eso te deprime.

(El loro vuela y sale de escena)

- Coro de chicas sensibles –

todas queremos ayudarte
dulce hombre mamut
sabemos que eres bueno
si bien harto complejo
pero eso nos interesa

aunque todo el mundo te desprecia
nosotras lo entendemos todo
y aunque seamos todas de veinte años
y solo tres años más después
podemos ser pacientes de tu dolor
aunque sufrir sea necesario
y enfermeras de tu corazón
pues aunque no quieras te escoltamos

- El atesorador de basura - (a la máquina de decir estupideces) ¿Vos qué opinas de las sirenitas de cruz roja, te parece viable esa idea?

- La máquina de decir estupideces –

No sé, no sé… todo es tan complicado… podría ser, no ser… no sé, podría ser…

- El hombre mamut –

Sí, ¿qué opinas máquina?

- El atesorador de basura –

Creo que no sabe.

- La máquina de decir estupideces –

No sé, si sé pero… complejo… delicado… puede ser, lo que pasa… (inaudible), hay que ver de qué forma…

- Coro de chicas sensibles –

no sabemos por qué lo hacemos
ni nosotras lo entendemos
queremos tu secreto y absorber
tu hipnótica y añeja esencia
ser partícipes y víctimas de ella
el mitridatismo emocional sería nuestra panacea
para padecer juntos en tu oscura cueva
cuidarte con caricias que quizás ni te interesan
invitar a la máquina de decir cosas discretas
si ese es el nombre que ella lleva

- El atesorador de basura –

No, es la máquina de decir estupideces.

(entra el loro en escena, volando)

- Coro de chicas sensibles –

y bailar el vals de la miseria
en noches plateadas de algunas estrellas
que olvidaremos y jamás veremos
por solo ver el techo de tu caverna

- El atesorador de basura -

¡Bien! Eso parece divertido. Yo por una vez voy a despreciar el gusto de hacer honor a mi nombre y voy a olvidar esa canción. Pero volviendo a lo mio: me llevo esta máquina (toma a la máquina de decir estupideces) ¡Adiós señoras!

- El loro -

¡Loras!

- El hombre mamut –

dijo “señoras”

- El loro -

¡trolas! ¡loras!

- El atesorador de basura -

¿lista, maquinita?

- La máquina de decir estupideces –

Me parece que sí, vamos, a cualquier lugar, pero no olvides saludar a los demás, yo me tengo que despedir, esperá…

- El atesorador de basura –

Bueno, recolector de afectos no soy, te espero afuera.

- El loro -

¡afuera! ¡afuera!


viernes, noviembre 16, 2007 

post # 56

escribí esto hace como seis meses o un año, y luego lo olvidé; por lo cual, cuando lo encontré y lo leí parecía que lo hubiera escrito otro, y en cierta forma sí era otro, pero en una forma más precisa, era el mismo pelotudito forro de siempre.



hoy escuché la canción
que va a sonar cuando me muera
y me pregunté que debería hacer

si escucharla todos los días para acostumbrarme a ella
para llegar a quererla y aprendérmela de memoria
y quitarle ese misterio que modela su belleza

o dejarla en el olvido, enterrarla en el silencio
no escuchar esa guitarra torturada y hermosa
mirar hacia otro lado, tararear otra hasta taparla

hoy escuché la canción
que va a sonar cuando me muera
y me pregunté que debería hacer

si repetirla todas las tardes hasta aburrirme de ella
si cantarla cuando no la escucho como la cosa más bella
si bailarla cuando aturde las ventanas de mis puertas

o anularla con distancia y con paredes de vergüenza
con colchones de ignorancia y con espumas de cerveza
prohibir su nombre si alguien ya la conociera

hoy escuché la canción
que va a sonar cuando me muera
y me pregunté si podía hacer algo al respecto

y tres niñas con manzanas me miraron y dijeron
una, que escucharla iba a ser lo que me matara
otra, que apagarla iba impedir que la olvidara
y la otra, que oírla siempre iba a darle dulzura a mi muerte

después me crucé con tres viejos
y todos ya la conocían, ya la habían cantado
de hecho, todos ya la habían inventado
pero ninguno le había perdido el miedo
y uno me dijo que de todas formas quizás no me matara
y otro me dijo que de algo iba a morir y entonces no importaba
y el otro dijo que decidiera al escucharla

al final tanto consejo escuché
que resolví no hacer nada
solo quedarme tirado en mi cuarto
perdiendo el sentido o sacándoselo a la vida
y esperando que todos se callen
y les den consejos a su madre
mientras practico mis modales duros
y dejo todo para mañana

lunes, octubre 29, 2007 

Breve contribución a la Teoría de la Fiesta

Me interesaron en particular los siguientes puntos:

Situaciones de tensión: Toda situación de tensión en una fiesta es, por definición, evitable. Esto se desprende directamente del concepto de “irse”, no importa el lugar, medios físicos o económicos. Uno siempre se puede ir de la fiesta, a lo sumo avisarle a alguien de la mencionada partida puede llegar a ser el mayor escollo a superar. Claro que hay quienes carecen de la habilidad, o para ser más justos, la personalidad y sentido de la oportunidad como para retirase de un lugar por el que pagaron una entrada, en el que los vieron, en el que tienen una reputación que cuidar, etc. Entonces se quedan rodeados de personas con las que no quieren estar (ya saben, exnovias, examigos, gente a la que le debemos algo, etc.). Bailar es una solución pocas veces accesible o creíble; quizás algunos puedan hacerlo sincera y sentidamente, o al menos como autómatas, pero creo que estos casos, si bien admirables, son ínfimos. La gente que se queda en fiestas a revolver mierda y problemas desabordados, inoportunos o caducos debería tratarse psicológicamente, o comprarse una buena tarjeta de celular para hablar tranquilamente entre semana, si su gusto por la diplomacia y las buenas maneras así lo permite. O pegarse un tiro, pero una vez fuera, por favor, algunos salen a veces con agujeros en su calzado (lamento la confesión proletaria). También surge en ocasiones la batalla telepática del “yo vine primero”. Pero parafraseando a Kierkegaard, ¿Cada fiesta es una batalla? Adiós, todo muy rico, muy linda la novia, no estoy para pendejadas, nos vemos.


Dealers: No te conozco, no te vendo. No soy tu amigo, no sé de qué hablás, no vendo drogas. ¿Pero quién quiere ser amigo de un paria? Yo no, solo le quiero comprar droga, ni siquiera es necesario que le dé la mano, una guiñada cómplice de aquí en más podría convertirlo en la fuente de mi demanda insatisfecha. Pero no, siempre en la chiquita… vamos, Escobar, no le voy a decir a tus padres a lo que te dedicas, tengo la plata en la mano, quiero droga, vos vendés, yo compro, vos haces después lo que te de la puta gana (como volarte), yo me quedo bailando pero más pasado que antes, ¿cuál es la parte del trato que hay que explicarte de nuevo? A ver, pillo, no soy de narcóticos, no estoy ni siquiera solo, estoy bailando como un boludo hace rato, tomando cerveza, y vine en un auto con cinco personas más de aspecto totalmente inofensivo, ¿cuál es el miedo? Pero está bien, si no te gusta andá a venderle ácido a tu madre que seguro ella te quiere y te va a seguir llamando aunque no pegue. Pero eso sí, si no te animás o no querés venderme, entonces no me mires con cara de malo-perdonavidas, porque en mi razonamiento, sos un dealer pobre, un novato, no sos malo, sos un idiota, un amateur, no me asusta tu profesión, cualquiera puede hacerlo así, yo también puedo hacerlo, así que mejor evitá las malas miradas, después de todo, todavía, siguiendo tu razonamiento, puedo ser policía y romperte el alma a patadas, o en cualquier caso, puedo estar simplemente frustrado y provocar una escena patética que te incluya como coprotagonista. Celsitud y respeto a cualquier banana, descartada.


Gente densa, aburrida o no apta para la ocasión, o drogadictos: Personalmente, le tengo pavor al aburrimiento. Pero el hecho de aburrirme donde los demás se están divirtiendo puede añadirle una cuota no deseable de tristeza a mi estado de ánimo, así que, otra vez, ante la seguridad de que no voy a divertirme, simplemente me voy. Caminar por la calle de noche nunca es una opción tan terrible: siempre hay algo mejor para hacer. Desde el punto de vista cristiano es también más correcto; lo cierto es que no soporto a la gente densa, densa, densa, pesada, tirándonos del abrigo, preguntando, quejándose, ya saben. Gente tensa y sin imaginación ni voluntad (esta es la parte más predecible de mi aporte a la teoría, lo sé, pero no deja de ser importante). Pasemos a la parte no tan obvia.
Una fiesta no debiera ser tomada como un simple alojamiento de drogadictos tristes y cansados, ojerosos, cabizbajos; siempre buscando a alguien, preocupados, mirando, pasando por al lado, dando lástima, ocupando otra vez el baño, haciendo un contactito, relatando desgracias. Es como una forma de ñoñez autodestructiva, carente de imaginación, al servicio de la penumbra, ¡cómo la embolan! Se siente como tener a un niño pobre y desamparado pidiéndonos monedas toda la noche, contagiándonos su marginalidad social, esperando a que dejemos de bailar para tirarnos con ellos a su pozo.


Alien vs Depredador: El Alien se babea de forma abusadora junto a alguien que no le presta atención. Insiste y fracasa, pero es adicto al fracaso, vive y se alimenta de él. En algunos casos se da la confusión de personas de la fiesta con su madre. Siempre tras los pasos de la misma persona, de forma infructuosa, patética y graciosa. Pero le doy algo de crédito a los enamoramientos sinceros, ¿por qué no? De cualquier forma, el depredador es el vencedor en mi película (más allá de que, como dice el Puma, algunas dicen que sí, algunas dicen que no), en la que solo la minoría pertenece a alguno de estos dos tipos de “extraños seres” que quieren interactuar casualmente.


Juegos y amenazas previas: “Amenaza” es un término que yo uso no solo con connotaciones negativas o agresivas sino también positivas, como una anticipación o una invitación a la diversión. “Hoy rompemos todo, explota, se incendia BJ” (típico anuncio más o menos de cualquier banda montevideana que se prepara a presentarse una noche en un boliche montevideano). Después, claro, nada explota, no sale humo de ningún lado, nada excitante ocurre más que el virtuosismo de dos o tres guitarristas sobre el escenario. Es un fraude, pero a esta altura de la vida semejante timo es solo practicable a los jóvenes incautos. Promesas incumplidas; no me importaría mientras ellos de divirtieran tocando, eso le daría sentido en cierta medida a la propaganda sobreexitada con que se promocionó el evento. ¿Ocurre esto? Solo ellos lo saben, nunca los oiremos decir que no, a diferencia de mí, que soy un caso excepcional; supongo que habrá otros, está bien. De todas formas, quería encaminar esta parte de la reflexión al tema de las expectativas previas a la fiesta. Creo deben tomarse como un entretenimiento en sí mismo; es divertido sugerir hipotéticas situaciones a desarrollarse (o no) en la noche. Nada más que eso; nadie sabe qué puede pasar de aquí a la hora de salir, y alcohol y drogas no garantizan nada. Cambios de humor, de planes, de compañeros o de parejas de salida; y nadie se divierte más por haberlo anunciado previamente, es más, creo que en algunos casos puede eliminar cierta inestimable espontaneidad. El caso de la difusión y propaganda de fiestas no será tratado en este ensayo.


Psicología y modismos nocturnos montevideanos: moderantismo: Sería irónico y contradictorio empezar este párrafo matizando y explicando que esto no pretende ser una apología al descontrol, así que simplemente voy a decir que es un ataque liso y llano a la moderación; la moderación extrema (esto puede llegar a ponerse confuso). He tenido la sensación (compartida, por otro lado), de que la mayoría de las fiestas a las que he ido últimamente eran fiestas de cumpleaños, pero sin cumpleañeros y con la no menor desventaja de que cobraban entrada. Grupitos de personas charlando en círculos, en los que todos se conocen, todos son amigos, todos se cogieron… y en esa queda, tomar una cervecita como si se recién hubiera terminado el partido de fútbol cinco. La incapacidad total de interesarse por alguien a quien no se conoce y del que no se tienen referencias, la inmovilidad y el hermetismo, ¡el nepotismo social como forma de amistad! Posesividad, dependencia, pose, desinterés, rutina, ¿Y dónde está el cumpleañero? Nunca lo veo, lo quiero felicitar pero no puedo, solo falta que repartan las masitas o soplen las velitas. No te conozco, no bailo contigo; ni siquiera habría que decir cosas interesantes para llamar la atención, somos jóvenes y no nos conocemos, la situación no podría ser mejor, estamos en una fiesta, no es algo tan difícil de entender, en fin, vos me mirás, yo te miro, vos me mirás, yo te miro; pero me mirás porque estás con tu novio ¡Si no serías más tímida! A decir verdad, no me molestaría decir “tu te lo perdés”, pero…¡nos lo estamos perdiendo los dos! Dejá a tu novio, abrile la puerta al gato, matá a tus padres, colgale el teléfono a tu abuela, contradecí a tu profesor y dejá a tus amigos bailando solos, vas a ver que siguen bailando igual. Es como New York telephone conversation de Lou Reed, pero ni siquiera por teléfono, en vivo y en directo. Falta gente arruinada, arruinarse por el simple hecho de hacerlo, hacerse mierda, hasta el máximo, como en la adolescencia. Nada de “quién soy”, no tengo nombre ni ocupación, soy el anónimo, el desconocido, soy un tipo que está en la fiesta, borracho o no, esa es toda la información que habría que dar, que cualquier otra cosa que se diga sea una ficción seguramente más interesante que la realidad ¿No es eso más atractivo? Yo soy el que tú quieras y el que yo quiera, y lo mismo pasa con vos; yo no estoy en la fiesta, yo soy la fiesta, y contigo es más divertida, quizás puedas seguir la otra conversación el lunes. ¡Mirá cómo bailo aunque no haya música! También hay música en mi casa, después de todo, y no me cobran entrada.


¿Toda la noche?: Bueno, como aguafiestas, tengo que terminar esta serie de reflexiones de una forma tal vez triste; no es una necesidad, pero es necesario hacer mención a este tema, que algunas veces es importante. Si este blog fuera una fiesta solo habría canilla libre de contradicciones, y eso no va en desmedro de lo anteriormente explicado. Estuve hablando con una psiquiatra que me explicó como la aplicación de drogas antisicóticas a pacientes no esquizofrénicos pueden volverlos locos de verdad; claro que pregunté si habría forma de conseguir esas drogas, a ver “que tal el efecto”, pero a partir de esta absurda broma se me planteó una incógnita… si yo fuera esquizofrénico dentro de unos días por tomar estas pastillitas tan interesantes, ¿cual sería la peor pesadilla que se presentaría como si fuera real ante mis ojos y oídos? Me acordé de esta imagen, o sea, no de esta específicamente, si no la de una chica que se va en taxi de la fiesta;



y pensé en miles de mujeres yéndose en taxis de fiestas, solas o con sus novios, conmigo dentro pero llevándolas a lo de su amante o pareja, la despedida, el fin de la ilusión: millones de taxis con manos que dicen chau-chau, mamparas húmedas, cristales reflejando semáforos, y esa chica tan especial siempre yéndose, siempre de madrugada, siempre a lo del otro, como con un toquecito Jarvis Cocker. También llegué a la conclusión de que no es ese un miedo que me aceche hoy en día, y tampoco cuando escribí una canción al respecto, pero a mí la temática de mis escritos me llega a veces con meses o años de atraso; como Nabokov, que escribía libros “para sacárselos de encima”. Bueno, yo tuve algo parecido, o lo soñé, a este tipo de experiencias, y en la licuadora debo admitir que también puse la brillante composición de los Replacements, swingin’ party

If being wrong's a crime, i’m serving forever
If being strong's your kind then I need help here with this feather
If being afraid is a crime we hang side by side
at the swingin’ party down the line

Y también la célebre cancion Bryan Ferry, slave to love

The storm is breaking, or so it’s seems
we’re too young to reason, too grown up to dream


Estas cosas, como todos sabemos, pasan. Es una realidad irremediable, solo se puede luchar contra ella o ponerse poético, y la banda tourette lo transformó en una canción que se llama No podemos bailar toda la noche y que no tengo intenciones de postear.

miércoles, octubre 24, 2007 

Balas

Mientras preparo mi ensayo titulado “Breve contribución a la Teoría de la Fiesta”, de próxima edición en este blog -probablemente la próxima semana-, les dejo un post de temática semi-bélica que me pregunto por qué habré escrito, dado que no me interesan las armas, no tengo una, no las necesito y ni siquiera me parecen atractivas visualmente; y pienso también en otras mentiras peligrosas.


Cátedra

Eramos seis o siete en esa clase (Teoría literaria II), y nos sentábamos todos separados porque no había mucha onda entre nosotros, o sea, al menos nadie estaba en ese semestre con muchas ganas de socializar en clase, tal vez sí a la salida, o no; no importa, lo cierto es que eran las 14:15 y el profesor, Silvio Gynt, no había llegado todavía. Me puse el reproductor de mp3 en el momento exacto en que entraba, así que ni llegué a prenderlo.

Traspasó la puerta y sin decir una palabra ya lo dijo todo, pero no puedo explicarles con una frase que es lo que dijo porque de eso se trata este relato y no tendría sentido enfocarlo para resumirlo de esa manera: de lo que nos enseñó, o expresó, o al menos hizo, el sudoroso profesor esa soleada tarde de primavera. Creo que hubo algo cercano a un nexo.

Se sentó sobre la mesa, doblando una rodilla y apoyando el pie en una silla, y de adentro de su saco sacó un revolver (podría emplear una terminología de corte crónica policial y decir “extrajo” pero es necesario que se entienda en toda su dimensión el concepto de que estábamos en una clase, y no en una cárcel o un liceo marginal, es decir, era un ambiente apenas hostil e incapaz de generar una mínima dosis de adrenalina o tensión corporal a no ser que la mencionada clase este atestada o todos parezcan ser idiotas en ella). Es extraño, pero no recuerdo haber escuchado ninguna exclamación a pesar de que nunca había visto a un profesor con un arma de fuego en una clase; supongo que en mi facultad algunos están más acostumbrados que yo a esas excentricidades.

Después se puso los lentes, con gesto de preocupación, y levantó la vista para mirarnos a todos, no desafiante ni interrogativo: apenas expectante. De hecho, yo no estaba seguro de que nos estuviera mirando realmente. Es un hombre prácticamente pelado, un poco regordete, de ojeras violáceas, barba levemente descuidada y mechones canosos desordenados a los costados de la cabeza. Ese día tenía cara de “haber estado ahí”, ¿conocen esa expresión? Solo la conocen los que estuvieron ahí, es decir, los que no recuerdan donde estuvieron, o por qué, con claridad; o no lo recuerdan en absoluto.

Sacó un papel de su bolsillo, doblado en tres partes, como una carta. La leyó (para sí mismo; no en voz alta, por supuesto) con expresión ofuscada y superada. Luego la volvió a doblar y guardar y, mientras se lamía las encías o hacía algo con la lengua y la boca cerrada, volvió a agarrar el revolver. Lo miró, confirmó que estaba cargado y lo volvió a dejar en su lugar. Enseguida sacó el papel otra vez y lo releyó. Esta secuencia se repitió unas seis o siete veces más, hasta la ridiculez, por supuesto. Nadie en la clase decía una palabra; en realidad no había un ambiente muy favorable para las reacciones o los movimientos de ningún tipo. De hecho, se me ocurrió que lo mejor era no pensar en lo que estaba pasando. ¡Qué clase! Mi compañera Elisa agarró súbitamente su bolso y se levantó en la parte de la secuencia en que Gynt leía la carta; sin dejar de leerla tomó el revolver y Elisa se sentó otra vez, simulando haberse parado solo para arreglarse los pantalones. No me acuerdo de qué pasó después, creo que llegó la hora en que terminaba la clase y el profesor se fue con su carta, su revolver y su portafolios, pero no nos saludó, solo suspiró y soltó un irónico “seguro…”. Según la otra chica que estaba sentada en primera fila, la supuesta carta era en realidad un recibo de Antel, pero es solo una versión no del todo asegurable.


Canilla libre de balas en tu cuarto

¡lluvia de balas en tu cuarto!
aún veo tu sombra en la persiana
¡lluvia de balas en el baño!
no deberías dejar abierta la ventana

tu diáfana silueta de vitrina
seguí con tu baile –bang bang- de oficina
onomatopeyas de noches homicidas
un paso –bang bang- y pasás a la cocina

armado en una licorería
no es mi sueño el de todos, ser un simple parricida
subime a la azotea y apuntemos a la luna
-bang bang- se paraliza, ella y tus ojos ya son una

podés contar los agujeros en tu puerta
no hay tiempo para el timbre cuando hay cerca una tormenta
¡solo un ataquecito de celotipia!
y en mi funda tu remedio para la mitomanía

pero te quiero vestida de Hedda Gabler
apuntando tu revolver desde el balcón hacia las flores
cruzo antes de que suene –bang bang- una sirena
hola querida, te presento a mis amigas.

saludalas –bang bang- ya no son desconocidas

martes, octubre 09, 2007 

todo lo que pensas es irrelevante cuando sos un drogadicto

- La verdad… estoy demasiado inquieto. No puedo parar. Pero el punto es: ¿No puedo parar de qué? ¿De subir y bajar las escaleras? ¿Qué quiero hacer? ¿Qué me gustaría hacer?
- Ya sabés la respuesta a todo eso, o mejor expresado, la tenes pero no la queres usar, porque en ese estado no podés encontrar satisfacción en nada, sos como un miserable, todo lo que tenías escondido lo sacas ahora ¡eh! Vos eras el que ya no reaccionaba, ¿qué pasó sin la pastillita?
- Hacerme a mi mismo dos o tres preguntas es como invocarte… sos la respuesta a todas, ¿eh? Ni lo digas, ya lo hice yo, por favor, sin presentaciones, estamos solos, a menos que después escriba esto y lo descubra algún arqueólogo de la moral y el aburrimiento, ¡uff! ¡Pero si hasta hablás igual que yo!
- Bien, veo que ya te diste cuenta, podemos ahorrar tiempo.
- ¿Ahorrar tiempo? Pero si ni siquiera termino una frase y ya empezás una vos… pensé que ya me había deshecho de las compañias aburridas. Y sí, obviamente que estamos ahorrando tiempo…
- Ya sabés lo que tengo que contestarte, también, pero igual lo tengo que hacer, asi que acá va: no podés abandonar todo de un segundo para otro… vas a colapsar, y no es el momento ni el lugar para dejar nada, y menos para vos; ¿Donde está el amigo que da consejos ahora? Estás entre cuatro paredes y ya escribiste todo lo que podías sobre eso, ahora solo tenés que abrir el cajón y sentirte bien; hoy y mañana. Hoy no es el momento de dejar nada.
- Claro, pero ese momento nunca va a llegar.
- ¡Nunca! Nunca, es cierto... con ese pesimismo. Sabés que si querés podrías dejar esto mañana… ¡y muchas otras cosas más también!
- ¡Pero mañana era ayer! No importa. Solo me pregunto cómo es que esto se metió en mi cerebro. No puedo escuchar música sin tocar por encima con el teclado o cantar la melodía, no puedo leer libros, todas las palabras se transforman en sus antónimos… cuando las releo recién están bien escritas… pero la primera vez siempre son sus antónimos. ¿Vos me las dictabas?
- Sí, y además yo te cito frases cuando te sentas a escribir. Ninguna es tuya, todas son robadas, plagio. Te encantan y son geniales, pero son robadas al fin y al cabo. No es el día, hoy. Tal vez…
- ¿Qué?
- Tal vez haya sido ayer y no lo aprovechaste…
- Sí, si… ayer.
- Y ahora perdés el tiempo, porque sabés que este conflicto y este diálogo no se va a terminar hasta que te tomes la pastilla. Hasta entonces vas a estar “¿la tomo o no la tomo?”, y todas sus ventajas y desventajas, y bla bla bla. Antes nunca vas a poder decidir.
- Aha.
- Tomá tu vaso de agua
- Gracias
- Listo, ahora es cuestión de segundos. Bienvenido, no digo hasta mañana porque ya estoy tan adentro tuyo que hasta me provocas respeto y ternura.
- Soy un excelente anfitrión. Hasta que prenda fuego mi casa.
- Tranquilo, Neroncito, eso no tiene que pasar. En realidad, querido, para ser sincero, no sé lo que tenés.
- Tampoco yo. Pero te estoy odiando un poco. No es tan apreciable como creía abandonarse a la locura.
- Porque me conociste un poco, es como lo que escribiste, “cuidado con eso de conocer a otra persona”… yo lo veo como un romance en decadencia; la suerte está de tu lado y yo nunca voy a poder influir a menos que vos quieras.
- Ya sé.
- Acordate siempre de eso… hasta que vos quieras.
- Si, y estaba pensando, creo que escuché la otra vez sobre un medicamento chino que parece ser la vanguardia… al parecer suprime la generación de impresiones, o sea, ya no solo voy a ser un pasajero, tampoco voy a saber lo que estoy viendo, no me va a afectar porque ni lo voy a entender, ¿entendes? ¿no sabés nada de eso?
- bueno, no, no creo, me parece que eso ya es otro problema, yo no sé, no creo que te lo pueda averiguar tampoco.
- Bueno, en fin, hasta mañana
- Dormí tranquilo, no sueñes y acordate que yo te apago la luz y si me dejás hasta atiendo tu teléfono y tu celular.
- ¡Como quieras!

lunes, septiembre 24, 2007 

Escribime una canción

Escribime una canción

hubo una noche en la que me dejaron inventar
un nuevo idioma que moriría con el sol
y que nadie hubiese hablado hasta el momento
y no dije una sola palabra por horas
pero en mi mente dibujaba
una novela en ese idioma

hubo una noche en que fui a un casting
para actuar en una obra
pero yo había escrito ese guión
aunque había sido en broma
y esa noche no lo supe
no conseguí reírme de la broma

hubo una noche en que me desperté en la vereda
y volví a casa vomitando, llorando y cantando
cayendo de rodillas, congelado por el viento de invierno
desencantado, aburrido, golpeado, tal vez olvidado
volviendo a casa vomitando, insultando y cantando
y me parecía de lo más normal

esta mañana me pediste
que te escriba una canción
mientras le robaba bostezos a la almohada
y apagaba el despertador
me acordé de aquella noche
¿o me acordé de esta canción?


Voces en la azotea

cuéntenme su historia, voces
hoy no quiero ni pensar en la mía
no quiero e