martes, septiembre 22, 2009 

Nosotros contra ellos

Y esta es una de nuestras armas más brillantes:

Cap. 8


Estaba demasiado cansado para que aquello me importara. Como todas las habitaciones de la vieja vivienda, el dormitorio de mi madre era pequeño. La cama conservaba aún el calor del día y me metí desnudo bajo una sábana en la fosa que el peso de mi madre había formado en el colchón. La oscuridad fue total cuando apagué la lámpara de la mesita de noche. La almohada olía al pelo de mi madre, un olor dulzón a tierra que me hacía evocar otros tiempos, la época en que aún no había cumplido los veinte y suspiraba por marcharme.

Sí, me marché. Me marché cuando aún no había cumplido los veinte. La literatura tiró de mi. London, Dreiser, Sherwood Anderson, Thomas Wolfe, Hemingway, Fitzgerald, Silone, Hamsun, Steinbeck. Atrapado y atrincherado frente a la oscuridad y la soledad del valle, solía sentarme con libros de la biblioteca amontonados en la mesa de la cocina, desolado, escuchando la llamada de las voces de los libros, sediento de otros lugares.

Estaba harto de jugar al billar y al póquer y de decir sandeces delante de una cerveza, de irme por ahí, a la soledad de los huertos, con un grupo de tios y tias, de dar zarpazos torpes a faldas y bragas, de dar zarpazos en vano. Las mujeres eran atractivas pero difíciles y a los diecinueve años se lesionan fácilmente los sentimientos; uno pensaba que las mujeres eran dulces y complacientes, pero ve que reaccionan como gatas rabiosas; se busca consuelo en las putas, que engañan menos, y con un poco de suerte, se aprende a leer.

El cabrón de mi viejo volvía a casa apestando a vino y gritaba apaga la luz, vete a la cama, qué coño te has creído, porque los libros eran una droga, mi adicción era alarmante y yo ya no parecía su hijo. Busca trabajo, decía, haz algo útil como él. Incluso el personal de los billares notó el cambio. Ya no podíamos hablar como antes.

Busqué trabajo. Recogí almendra. Fui a la vendimia. Trabajé en los campos de lúpulo. Llegaron las lluvias, los campos se inundaron, fue imposible trabajar, gracias a Dios, y volví a la cocina, a seguir leyendo libros. Pensaban que estaba enfermo, tenía los ojos enrojecidos, la mirada perdida, mi madre me tocaba la frente:¿Estás bien Henry? Creo que tienes gripe.

Que vaya al médico, decía mi padre. Asi sabremos lo que le pasa. ¿Qué va a ser de ti? ¿Quién cuidara de tu madre cuando yo me muera? No se gana un jornal leyendo libros. ¡Vete de aquí! Estamos en guerra. Alístate. Ve a San Francisco. Enrólate en un barco. Gánate la vida. Sé un hombre. ¿Sabes lo que es un hombre? Un hombre trabaja. Suda. Cava. Martillea. Construye. Gana unos dólares y los guarda. Mira quién fue a hablar, repliqué con sorna.

Pero era inútil discutir con aquel macarróni trotacalles, aquel palurdini de baja cuna, aquel patán de los Abruzos, aquel pisamierda, aquel chupaaceras. ¿Qué sabía él? ¿Qué había leído?

Porque yo estaba bien. Tenía intereses. Una idea nueva del mundo exterior a San Elmo y a la televisión que me inflamaba, me sacudía y me disparaba la adrenalina. ¿Por qué no me había dado cuenta antes? ¿Dónde había estado yo todos esos años? ¿Esforzándome por transportar un capazo, lleno de argamasa? ¿Quién me había embotado el cerebro, había puesto los libros fuera de mi alcance, sin hacerles caso y despreciándolos? Mi viejo. Su ignorancia, la anarquía de vivir bajo su mismo techo, sus sermones, sus amenazas, su avaricia, sus intimidaciones, su pasión por el juego. En navidad sin dinero. Al terminar el bachillerato un traje. Deudas, deudas. Dejamos de hablarnos. Un día nos cruzamos por la calle, al atravesar las vías del tren. Dio unos pasos más, se detuvo y se echó a reír. Me volví. Me señaló con el dedo y rió. Hizo como que leía un libro y siguió riendo. No reía de alegría. Reía de cólera, de frustración y desprecio.

Y entonces sucedió. Una noche que la lluvia golpeaba el inclinado techo de la cocina se introdujo en mi vida un espíritu grandioso. Tenía el libro en las manos y temblaba mientras me hablaba del hombre y el mundo, del amor y la sabiduría, del dolor y la culpa, y supe que yo ya no podía ser el de antes. El espíritu se llamaba Fiódor Mijáilovich Dostoievski. Sabía más de padres e hijos que ningún hombre en el mundo, y de hermanos, de curas, de delincuentes, de la culpa y la inocencia. Dostoievski me tranformó. El idiota, Los endemoniados, Los hermanos Karamazov, El jugador. Me cambió radicalmente. Descubrí que respiraba, que veía horizontes invisibles. El odio por mi padre desapareció. Amé a mi padre, aquel pobre diablo, resentido y obsesionado. También amé a mi madre y a toda mi familia. Había llegado el momento de ser hombre, de irse de San Elmo, de entrar en el mundo. Quería pensar y sentir como Dostoievski. Quería escribir.

La semana anterior a mi partida me llamaron de la oficina de reclutamiento de Sacramento para someterme a un reconocimiento médico. Acudí contento. Otro que no fuera yo podría tomar las decisiones en mi lugar. El ejército me rechazó. Tenía asma. Inflamación en los bronquios.
- No es nada. Lo he tenido siempre.
- Vaya a ver al médico.

Encontré la información que necesitaba en un libro de medicina de la biblioteca pública. ¿Era mortal el asma? Podía serlo. Pues que lo fuese. Dostoievski era epiléptico, yo era asmático. Para escribir bien un hombre tiene que tener una afección mortal. Era la única forma de afrontar la presencia de la muerte.



John Fante - La hermandad de la uva

sábado, agosto 22, 2009 

vieja lumpenliteratura

Ahora que regreso temporalmente a un extraño tipo jornadas laborales atípicas y desafortunadas, recuerdo un antiguo texto que estaba en una recopilación que mandé a un concurso que la ilustre o puta Casa del Escritor organizó, en el que no gané y en el que fracasé en mi gestión de recuperar las tres copias que entregué. Viejos ladrones, se ganaron mi "matense" de esa semana.


jornada de trabajo a la madrugada

noche fría en la que me levanté
se esperaban heladas en multitudes
sonó el despertador desde mi nuca
pude ver el contorno de las decisiones

también la calle terminada, como de mentira
tras rendijas apretadas y ramas de árbol

no era un nuevo día
era la misma madrugada
se hizo la noche y apenas sentía su presencia
me esperaba la geometría de los compromisos

se oía el lejano chirriar de los neumáticos
de procedencia confusa e innecesaria

estudié con mi llave la certeza de una puerta
su frío de óxido, su mugre camuflada
mi esgrima todavía no era coherente
quise tararear sobre el silbido del invierno

nadie hablaba aún de la mañana
ni la humedad acababa de acostarse
noche de verdad, almohada de mentira
imagen congelada por la brisa

martes, febrero 10, 2009 

el día del loro

Mi hermana Leticia estaba, el otro día, tomándose el primer café del día, a eso de las tres de la tarde. Era sábado. La gata no estaba o por lo menos no había sentido su presencia desde que se había levantado un par de horas antes.

De repente entró la gata por la puerta de la cocina que da al patio (un patio particularmente soleado y veraniego esa tarde):

- ¡Lula! ¡Qué mierda tenés en la boca! ¡Qué asco... ah, no... sos una hija de puta...!

La gata, con los ojos tan abiertos como los podía tener, y espantosamente inexpresivos, venía con un loro en la boca, que todavía aleteaba. Creo que lo más desagradable de todo era, justamente, el sonido de ese aleteo. La naturaleza da asco cuando de verdad la tenés frente por frente.

- ¡Chu! ¡Chu! ¡Fuera! - le dijo, pero la gata ya había entrado y recorrido buena parte de la casa, buscando un lugar donde terminar de liquidar a su presa. Finalmente, mi hermana abrió la puerta de entrada y la gata salió por ahí. Luego cerró la puerta con llave e intentó olvidarse del asunto.

***

Un rato después tocó timbre mi otra hermana (tengo como cuatro hermanas), que venía con su hijo de siete años. Leticia le abrió la puerta.

- Hola.
- Leticia -contestó mi hermana, Cecilia-, tenés un loro moribundo en la puerta de tu casa, y seguro que fue Lula la que lo agarró, porque está ahí parada mirándolo, bien cerquita.
- ¡Bueno, ta! ¡Y qué querés que haga!
- ¡No sé! es tu gato, no podés dejar que ande matando cuanto bicho se le cruce.
- ¿Y qué querés que le haga, que la ate con una correa? Además, se ve que no lo pudo matar... es muy grande para ella. Por eso lo mira. Lo esta como vigilando.
- No sé... pero esto no puede ser... se está muriendo, pobre cotorra...
- No es una cotorra... es un loro.
- Bueno, igual... ¿no vas a hacer nada? ¿no lo vas a entrar?
- NI EN PEDO METO ESE BICHO EN MI CASA, ESTÁ SANGRANDO.
- Bueno, pero... pobrecito...
- Mamá... -intervino mi sobrino-, ¿no podemos llevarlo para casa?
- Eh... si... si, vamos a llevarlo. Leticia, ¿no me lo ponés en una bolsita, así me lo llevo, pobre?
- ¿Vos te pensas que yo voy a agarrar a un loro y lo voy a meter en una bolsa? estás loca.

***

Al otro día me enteré de todo esto que había pasado, y decidí llamar a mi hermana Cecilia para saber como estaba el loro.

- Está más o menos -me dijo ella, por teléfono- le compré comida y le di un poco en la boca. Se agarra de mi dedo bien fuerte, no quiere que lo suelte.
- ¿Lo tenés en el dedo ahora?
- No, ahora está en la terraza.
- Ah... ¿en el piso?
- Si... en el piso, no hay nada en la terraza, ¿dónde lo voy a poner si no?
- Ah, está bien. ¿Y en que te lo llevaste?
- En una servilleta.
- ¿En una servilleta te lo llevaste?
- Bueno, no... en varias... ah, no, en papel de cocina. ¿No querés venir a verlo?
- No.

***

Pero fui igual, unas dos horas más tarde, porque me quedaba de camino a la parada de ómnibus. Me abrió Cecilia y me acompañó hasta la terraza. Ahí encontramos al loro desplomado en el piso. Parecía estar bastante muerto.

- Me parece que está muerto. Creo... - dije
- Ay no... pobre... se murió...

Me lo quedé mirando un poco mientras ella bajaba a comunicárselo a su hijo. En un acto de sadismo y morbo que no consigo comprender ni explicarme, le dijo que subiera a ver el cadáver del pájaro. Así que subieron los dos juntos.

- Ay... no... -se lamentó el pobre niño.
- Bueno... -empecé a decir, con la voz con la que se consuela a los niños.
- ¡Y justo ahora que le compramos la comida! -me interrumpió.
- Bueno -dijo su madre en el mismo tono que yo-, pero eso no importa, lo que...
- ¡Y justo ahora que le compramos la comida!- gritó el niño. Parecía enojado. Yo me preocupé un poco, como me preocupo siempre por la salud mental de los niños. Después bajó a la casa y volvió a subir con la bolsa de comida. Le empezó a tirar la comida arriba.
- Basta, ¿qué hacés? -le dijo su madre.
- Ahora que se la coma -respondió él-. ¡Justo cuando se la compramos!
- Basta. ¡Basta!

Le tiró prácticamente todo el paquete arriba. El loro quedó sepultado bajo una montaña de esa cosa que comen. Yo le dije a mi hermana que cuando pudiera me bajara a abrir la puerta.

viernes, noviembre 14, 2008 

las constelaciones

Bueno chiquita, ahora te voy explicar de qué se trata esto de las constelaciones, aunque no sea un lujo el que yo te lo enseñe, porque si bien nadie me lo enseñó a mi, tal vez te quede de toda mi explicación, en limpio, solo la posibilidad de aprender a interpretarlas y conocerlas por tu propia cuenta, y no el verdadero orden y sentido que aprendí o que les dí yo. Te señalo entonces la que menos aparece, en general, pero que hoy aparece porque no hay muchas luces prendidas por acá, ¿viste? Bueno, esa de allá, chiquita, la de las dos estrellas grandes que la contornean, una bien al este y otra al oeste, como un rombo acostado, bueno, esa es la PERRA MAYOR. La estrella del oeste, siempre se ve y es el final de su cola, orgullosa y levantada, aunque un poco lastimada; la del este es la punta de su oreja, y aquí viene la parte más interesante de todas: a veces está levantada y a veces no, a veces está como escuchando y otras veces está como dormida, o haciéndose la dormida… esa noche la estrella del este prácticamente no se ve y es porque la perra está escondida, se guardó en un lugar muy oscuro al que ya nadie más la quiere seguir, pero nunca suspira por nadie. Despúes hay otra parecida a Ilhuicamina pero que no, no es, es esa que aparece apartada de la PERRA MAYOR, bueno, la imagen que forma, le llaman EL FORASTERO SORDO, ahora mira hacia el otro lado, pero en otro tiempo fue compañero de la PERRA MAYOR, pero ahora están peleados y nadie sabe bien por qué, él ya no la escucha y ella ya no lo llama, pero dicen que hay días en que, por obra de unos vientos muy raros que producen las antiguas constelaciones hindúes, algunas estrellas se mueven y estas constelaciones se vuelven a encontrar, dan algunos giros y generalmente se ignoran, pero otros dicen que se saludan con un respeto antiguo y muy triste, ese respeto que se siente por alguien con quien nunca se va a poder a hablar de una forma completamente sincera, donde el verdadero diálogo siempre será un intertexto al que nadie puede llegar; nunca se vuelve a hablar con algunas personas, aunque se lo intente, porque con algunas personas ya no se habla, solo se dicen palabras… la conversación murió para ellos hace años, y hay hasta quienes se burlan un poco de eso y no porque no tengan entendimiento, como LA CARTA MARCADA, hija de Lacerta, que le preguntó a EL FORASTERO SORDO si además de sordo era sensible. También está NOCTUMA, hija de Noctua, es como una imagen, figura de viejas noches de antiguas juergas muertas; su descendencia está perdida, pero se conoce con algunas extrañas constelaciones indias de las que muy pocos conocen el nombre y a veces aparece sobre otras constelaciones, indistintamente, a veces hasta con estrellas arriba de otras estrellas, generando una nebulosa rara muy grande que recuerda un colchón de chispas o algo por el estilo. Ahora te quiero mostrar otra constelación muy especial, es esa que se parece a un ojo, ¿la ves? Es EL OJO: nunca guiña, nunca comprendió las ironías de otras constelaciones más astutas, y por eso mira todo y nunca entiende nada; nada de nada. Y esa otra es el ANGEL DE LA MADRUGADA, cuida sobre todo a las constelaciones jóvenes y aquellas que se niegan a crecer. De todas formas no importa; vos seguí mirándolas y ya te vas a dar cuenta de que las constelaciones, como auténtica obra de arte de la humanidad, no son más que una irrepetible manifestación de una lejanía.

jueves, septiembre 18, 2008 

latinoamerica pionera y picarona

¡qué poco saben de literatura los que dicen que la novela latinoamericana del siglo XIX no vale mucho y es una pobre y atrasada copia de la europea! No dudo de que el lector asiduo de este blog discreparía ante semejante afirmación, como yo, pero me gustaría uncluir un fragmento de "aves sin nido" de la peruana clorinda matto de turner para dejar más claro nuestro argumento. Es un maravilloso ejemplo de xenofobia, incomprensión de la diversidad, y machismo extremos que avergonzarían a los más psicópatas frenólogos nazis del siglo XX. Dejando de lado la ironía, porque en realidad no me gusta el racismo, quiero que aprecien cómo puede darse una visión tan particular y en la época, popular, de indígenas y mujeres (blancas) en un parrafo de lo más corto:

-Hay algo más, hija -dijo don Fernando-; está probado que el sistema de la alimentación ha degenerado las funciones cerebrales de los indios. Como habrás notado ya, estos desheredados rarísima vez comen carne, y los adelantos de la ciencia moderna nos prueban que la actividad cerebral está en relación de su fuerza nutritiva. Condenado el indio a una alimentación vegetal de las más extravagantes, viviendo de hojas de nabo, habas hervidas y hojas de quinua, sin los albuminoides ni sales orgánicas, su cerebro no tiene dónde tomar los fosfatos y la lecitina sin ningún esfuerzo psíquico; sólo va al engorde cerebral, que lo sume en la noche del pensamiento, haciéndole vivir en idéntico nivel que sus animales de labranza.
-Creo como tú, querido Fernando, y te felicito por tu disertación, aunque yo no la entiendo, pero que, a ponerla en inglés, te valdría el dictado de doctor y aun sabio en cualquiera Universidad del mundo -contestó Lucía riendo.

-¡Picarona! Pero aquí sólo me ha valido tu risa -dijo don Fernando coloreándose ligeramente, pues las palabras de su esposa le hicieron notar que había echado un párrafo científico (...)



un párrafo científico... se fue al carajo. Hoy colgaron una bandera de bolivia en la puerta de la facultad de humanidades. Seguro se olvidaron de que el mes que viene juega la seleccion uruguaya de fútbol en La Paz.

viernes, agosto 29, 2008 

Teatro del oprimido (en el avión)

Un hombre de iniciales A.B. relata en uno de sus libros algo parecido a esta historia, en primera persona, pues concibió, ideó y, más que nada, tenía, un grupo o elenco teatral ambulante llamado como el título del post y que a veces se presentaban en la calle o en cualquier lado en forma espontánea. Re locos. En ocasiones, como en esta, representaban obras de Berthold Brecht, como "Los fusiles de la madre Carrar".

En el norte del Brasil, en el campo, o en un pueblito, luego de finalizar la representación de la ya mencionada obra y de alguna otra, el grupo de espectadores, iletrados a más no poder, se vio profundamente conmovido, sin saber que en realidad estaba viendo una obra de teatro, por no haber visto ni escuchado nunca nada por el estilo, y se acercó al director. Uno en particular, de tez morena y bastante alto, tomó la palabra en nombre de los demás:

- Muy bueno… estamos completamente de acuerdo.
- Muchas gracias –respondió A.
- Vamos a ir a atacar la estancia de Don V., alto opresor de nuestra gente.
- ¡Así se habla! Les deseo toda la suerte.
- Bueno, en realidad, esperábamos que quisieran unírsenos, pues veo que comparten ideas con nosotros…
- Bueno…
- …
- Este… nosotros… hacemos teatro, esa es nuestra forma de militancia… concientizar…
- ¿Qué?
- Bueno… nuestro teatro….
- ¿Qué es el teatro?
- Bueno… ah, claro, ustedes no sabían… bueno, todo esto no era verdad, estábamos haciendo de cuenta que pasaba… como si estuviéramos contando una historia, ¿entiende, compañero?
- Ah… entonces… claro. Bueno, pero igual pueden venir. Veo que tienen rifles.
- No exactamente… no son rifles de verdad. Son de utilería.
- ¿Qué?
- Si, de utilería, son de juguete, son para hacer de cuenta que son de verdad.
- ¿Son de juguete?
- Si, son de juguete.
- Pero ustedes no son niños, ¿o si? Mi hijo era niño, lo mataron.
- No, no, somos adultos, adultos responsables y concientes, estudié en Europa y Estados unidos sobre ser conciente, pero…
- Bueno, no importa. A nosotros nos sobra algún rifle. Igual vamos a ir a atacar. Tenemos palos. Y piedras.
- Pero no, compañero… nosotros no peleamos…
- Cómo, ¡pero si acaban de decir que sí! ¿Estaban queriendo que vayamos a pelear todos o escuché mal?
- No, pero era arte… nosotros no peleamos… solo actuamos.
- Ah… entonces ustedes dicen que hay que pelear y viajan por el mundo diciendo que hay que pelear…. pero no ustedes, los demás… eh… muy bueno entonces, gracias por preocuparse y por el consejo.
- Bueno, yo soy un luchador también… a mi manera.
- Aha, dale, voy cargando el fusil, contame…
- No… no importa. Bueno, suerte.

- Bueno, chau. Suerte en esos viajes.

viernes, agosto 22, 2008 

por dieciocho de julio

…¿De verdad hay paro? Tengo cerradas las puertas de la clase y de la biblioteca, ellos me esquivan a mi y yo esquivo a todos los demás, no me acuerdo de ninguna mirada y no me muevo por ninguna idea que tenga algo políticamente claro sobre sí misma, pero no estoy entendiendo ni intentando nada, la verdad es que simplemente no tengo mucho a dónde ir, no conozco a la gente y mucho menos a las muchedumbres, es ya pasada la hora de salir de las oficinas y todos escapan del centro –quién diría que esta noche tendrá un final-, hay un viento de la masita. Me cruzo con un excompañero de clase: no tiene las patillas parejas. Yo tampoco. Nunca hablé con él, ni con casi nadie, pues decidí no integrarme mucho, o creo que lo decidí, o tal vez haya sido algo que sencillamente no hice. Es un juego raro, como todos los que hay y se le parecen. Si no podés ganarles, creo que lo mejor es abandonar. ¿De qué hablaríamos si nos conociéramos? Últimamente todos tenemos problemas parecidos o iguales, la misma semana, los mismos síntomas, la misma desventaja mental, todos nos cruzamos con alguien y justo cuando queremos mantenernos serios ¡zás! y otra sonrisa perdida, burlona y tonta que no tuvo verdadero sentido aparente. No puede haber una noche de nubes violetas, pero qué desolación tan simple caminar y no tener mucho a dónde ir, tan simple y tan antigua como la tortura psicológica, que quién sabe, tal vez sí se acabe con un buen cambio de clima o de fortuna… de verdad no entiendo por qué esa sonrisa, fue extraña… fue solo un momento, ya todo esto pasó antes. Ahora me voy a tocar un buen timbrazo, adiós calle sucia y polvorienta.

viernes, agosto 08, 2008 

Concurso de amiguitos

me llegó este mail que deseo compartir y difundir; es sobre un concurso que seguramente le interese a la juventud invariablemente artística de la capital sudamericana del arte y la bobada.

I Premio Internacional de Poesía Mística Belvedere
31 de agosto de 2008

1. Se convoca el I Premio Internacional de Poesía Mística Belvedere, patrocinado por la fundación homónima.

2. Podrán optar al mismo poemarios inéditos, escritos en castellano, cuya extensión no sea inferior a 500 versos ni exceda de 1.000.

3. La dotación económica del premio es de 6.000 euros y conlleva la publicación de la obra ganadora por la editorial ZOOLOGICO DEL ALMA, estando contemplada como remuneración en concepto de derechos de autor.

4. La temática de la obra ganadora deberá reflejar las manifestaciones espirituales del hombre en su honda significación mística y religiosa, prestando una especial atención a los valores que preconiza el humanismo oshiano,
el placer por lo inentendible, la importación más
elemental y básica de lo exótico, el clima caribeño.


5. De cada obra presentada se enviarán por correo certificado tres ejemplares impresos o mecanografiados, debidamente cosidos o grapados y acompañados de soporte electrónico, a la Fundación Belvedere indicando expresamente “Hola, para el I Premio Internacional de Poesía Mística Belvedere”.

6. En la portada figurará el título de la obra, un dibujo hecho con crayones – cuya temática será “sonrisa y sol” -y un lema que
se repetirá en el exterior de un sobre adjunto, en cuyo interior se detallarán de nuevo título y lema, el nombre del autor o autora con fotocopia de su Documento de identidad, su dirección postal (y electrónica si la tuviera), y un teléfono de contacto, todo con el debido signo de exclamación final. Los autores quedan en libertad de presentar sus obras sin atenerse al sistema de plica.


7. El plazo de recepción de originales estará abierto hasta el 31 de agosto de 2008, y el jurado, compuesto por nombres de reconocido prestigio en el Living y en casas recicladas, dará a conocer su decisión inapelable en el transcurso de un acto a celebrar en la sede de la Fundación en el mes de noviembre de este año. En el mismo se presentará la obra ganadora ya editada, por lo que contará con la presencia de su autor o autora y el resto de la familia under montevideana.

8. Los originales no premiados no serán devueltos, debiéndose someter los participantes a lo recogido en las presentes Bases, quedando su interpretación y la resolución de cualquier duda o reclamación que pueda plantearse al criterio de la Fundación.

viernes, agosto 01, 2008 

soy tu padre

fragmento de diálogo encontrado en un cuaderno, del año 2006 o 2007.


Fui hace un par de viernes a almorzar con mi padre, invitado por él, a una pizzería cerca de mi casa.
- ¿De dónde sacaste plata? -le pregunté antes de entrar.
- Conseguí. Estuve trabajando y me fue bien.

Nos sentamos lejos de cualquier ventana: la gente le saca las ganas de comer. El pidió pescado; yo una milanesa. Un hombre pasó vendiendo números para una rifa.
- Es para la grande -dijo- que se juega hoy.
- La grande -corrigió mi padre después de despacharlo- es esta.
- Está bien -añadí
- Tu madre... ¿cómo anda?
- Más o menos.
- Aha... cuidala. Madre hay una sola. Padres pueden haber muchos.
- Tiene sentido.
- ¿Y tus hermanas?
- Todas bien.
- Deciles que no me llamen tanto -ironizó-, por favor. Y que si me van a visitar que no se queden mucho rato. Me hacen visita de médico, ellas. La próxima vez les voy a dar una orden para médico, de las que vienen con el recibo de la mutualista.
- Jaja
- Y si... para que se queden.

Llegó la comida. Mi milanesa era enorme.
- Usted si quiere le puede dar una mano -dijo la moza, señalando mi milanesa mientras se iba. No me gustó que la señalara.
- A vos te voy a poner una mano -respondió mi padre por lo bajo, girando su cabeza hacia ella.

viernes, julio 25, 2008 

the backstageros

La otra vez tocaba una banda en la que toca una amiga, o hasta ese momento era una amiga, y me invitaron a acompañarlos, oferta que acepté de inmediato. Esa noche tocaban con otras dos bandas: a una ya la había visto hace años; a la otra no la conocía, pero el cantante tenía la misma cara de bufanda que un amigo mío. El lugar era de verdad muy lindo: nunca vi algo así, era prolijo y decente, bastante cheto en realidad, pero me pareció una buena forma de gastar plata para la gente que la tiene, en lugar de jugar a ser pobres y organizar eventos en galpones. Los sillones eran cómodos y livianos; las mesas altas y chicas, de vidrio; el escenario era muy aceptable, también, y bien iluminado. Al lado de él había un cuartito que oficiaba de backstage.

Cuando llegamos la banda de mi amiga tenía que hacer la prueba de sonido; otra banda justo se bajaba del escenario. Los chicos parecían bien vestidos y prolijos; menos un peludo impresentable, como siempre. Enseguida vinieron a confraternizar.
- ¿Vos sos de la banda uruguaya? –me preguntó uno.
- No, yo soy la maquilladora.
- Ah, que copado.

La banda empezó a probar sonido; todos los chicos de la anterior banda se fueron al backstage. Se respiraba un ambiente rolling stones, todos tarareaban alguna canción de los rolling, o hacia la guitarra en el aire, como buenos pelotudos. Estaban sentados, cómodos, relajados. Tomaban whisky directo de la botella. Todo esto se veía porque la habitación no tenía puertas. Fui hacía allí para empezar a acomodar mis cosas.

- Hola, permiso –les dije, tímida.
- Si si, pasá… todo bien… -tenían la vos lenta, dócil, como si estuvieran fumados o extremadamente relajados. Otros se reían, también, como en cámara lenta. Intenté descifrar de qué hablaban, y por lo que pude entender, hablaban de backstages. Se repetía mucho la palabra backstage: al parecer, el guitarrista se jactaba de haber nacido en uno, y los demás lo respetaban por eso. A veces la palabra era sacada de contexto; por ejemplo, se decían “ayer me fue bastante backstage” o “esa canción tiene un sonido muy backstage”, o se usaba para dar a entender que algo era aceptable o muy aprobado. No sé.
- Muchachos, perdonen que los interrumpa… -solo uno notó que les hablaba, el cantante- ahora en un ratito van a venir los chicos de la banda para que los maquille, ¿se animan a dejar el backstage por unos minutitos y después vuelven?
- Ah… no, no, no podemos dejar el backstage…
- Eh… jaja…
- No, en serio…
- Ah… -bueno, nunca había visto algo así, pero supongo que en el exterior se aprenden cosas nuevas, así que decidí no recriminarles nada. Para ellos parecía un momento y un lugar muy importante.
- Che… -empezó el cantante, intentado iniciar una conversación conmigo para dejar atrás el otro asunto- contáme, que copado que estén acá, muy backstage ¿cómo es la escena en Montevideo?
- Ah… bueno, no sé…
- A mi un amigo me dijo que era mucho mejor que acá…
- Ah, ¿si? Mirá…
- Si si si… ¿es así, verdad?
- No, para mi…
- Si, decime.
- Para mi…
- Aha…
- Para mí tu amigo es medio… es medio chupapija.
- Ah… jaja, bueno. –mientras nosotros manteníamos este interesante intercambio de puntos de vista, los demás planeaban dónde comprar la próxima botella de whisky. Al parecer había un almacén dónde las tenían un par de pesos más baratas, pero quedaba a unas diez o doce cuadras. Enviaron al batero, no sin antes darle el dinero, proveniente de una billetera en realidad bastante llenita; supongo que lo que sí tenían en común con los Rolling Stones era la extraña obsesión con no tener plata. El whisky no se había acabado, de todas formas, y se me ocurrió que podían ser generosos a la hora de convidar. Y no me equivoqué.
- Sí, claro, tomá, todo tuyo…-me lo pasaba uno mientras prendía un cigarro. Se me ocurrió ir a buscar un vaso, pero me detuvieron.
- ¿A dónde vas?
- A buscar un vaso.
- No se puede.
- ¿Por qué? ¿No tienen vasos en la barra?
- No importa, se toma del pico. El whisky no puede salir del backstage.
- ¿Por?
- No está permitido
- ¿Pero por qué?
- Porque no… hay que tomarlo acá.
- ¿Pero qué es? ¿el Santo grial, que no se puede sacar “más allá del sello”?
- Claro, no se lo puede sacar más allá la puerta… solo el hombre backstagero tomará…
- Bueno, ¿puedo ir y traer un vaso?
- No… solo se puede tomar del pico.
- Ok –no insistí más en el asunto. Decidí cambiar de tema- ¿A qué hora tocan, chicos?
- Eh… no… hoy no tocamos.
- Ah, pensé que tocaban… y entonces ¿Qué hacen acá?
- Estamos en el backstage… backstage.
- ¿vinieron solo para estar en el backstage?
- Si.
- Bueno, nos vemos.
- Backstage.

jueves, julio 17, 2008 

la ignorancia es mala

esto se convierte en un mp3 blog, al menos por un post. Hay un chiquilín, no sé de qué edad, que se sube usualmente a los omnibus de montevideo con una radio, onda beatbox, y no a cantar radio clash precisamente. Está bueno para los que no nos gustan los nocheros, y es más intimo y divertido que cualquier dibujito animado que haya tocado en cheesecake records. Lo grabé hoy con mi mp3 y le dejé los únicos tres pesos que tenía. En realidad tenía doscientos en la billetera, igual.


http://www.zshare.net/audio/15513184878d71f7


ahora canta con otro pibe que se ve que le gustó el currito. Esta canción se llama "la ignorancia es mala"; y creo que todavía no lo entrevistaron en La diaria, el periódico que se arrodilla ante sus lectores. Disfruten.

viernes, julio 11, 2008 

gracias por el add

La prestigiosa editorial uruguaya "gracias por el add", de reciente creación, me pidió que escriba la contratapa de un libro de Mark Twain y aquí les va; algunos fragmentos me los plagié a mi mismo, pero si lo hizo Angel Rama seguro puedo hacerlo yo también:

Es innegable que Jim es tratado como un ignorante durante todo el libro; que es un mero juguete para Tom Sawer al final del mismo; que se subordina en todo momento, hasta sin necesidad, a Huckleberry. Así es el personaje, y a la vez, es de raza negra, y es esclavo... Lo que fue políticamente correcto en todas las épocas en que fue leído el libro, no lo fue en los días en que transcurre la historia, y un narrador políticamente correcto podría resultar, en ocasiones, políticamente esclavizado... Pero todo lo que cierta parte de la crítica a afirmado que degradaba a Jim, o a los afroamericanos en general, puede quedar en parte ensombrecido por un detalle no menor... que no menciono... está buenísmimo este libro, la puta madre, quisiera haberlo leído de niño, hubiera empezado a fumar mucho antes... no leía semejante debate sobre lo políticamente correcto desde que cerró fuck you tiger... Puede ser que Jim sea supersticioso y carezca de pensamientos demasiado alumbradores, pero es el personaje más puro, en toda la novela, y ¿cuantos de nosotros podemos decir eso? ¿cuántos de nosotros estamos en la novela? ninguno... su conducta es permanentemente intachable, lo cual a veces queda de lado bajo una lectura completamente literal, o cuidadosa... Para Toni Morrison el hecho de que al final Jim sea encarcelado es “necesario”, así después puede ser liberado, pero arguye que este desenlace se debe a motivos raciales... En uno de sus innumerable párrafos que comienzan con “we need”, bueno... . Morrison también parece estar convencida de que los niños no hubieran “jugado” con él si Jim fuera simplemente un ex-convicto blanco cuando, en realidad, en ningún momento los niños admiten siquiera que estén jugando... tal vez nosotros tampoco estemos leyendo... Si se aceptara lo que dice Morrison, habría que afirmar que el hecho de que el relato sea realmente una aventura está condicionado por el hecho de que Jim sea negro y no blanco, cuantos hechos... ficticio antecedente de Kerouac y Neal Cassady... en realidad el viaje es en vano.

viernes, junio 27, 2008 

Shine a lie

Mick Jaggerhola
Martin Scorsesehola mick
Mick Jaggerhola martin.... martin, ayer vi el documental.
Martin ScorseseOh, genial, genial.
Mick Jagger¡Si! Lo es, estoy realmente muy agradecido
Martin ScorseseLo aprecio mucho.
Mick JaggerIgual…
Martin Scorsese - ¿Qué, mick?
Mick JaggerBueno, hay algo...
Martin ScorseseSi, dime mick.
Mick JaggerBueno... sabés... hay un detalle, en realidad... ¿es esta la versión definitiva?
Martin Scorsese No, no lo es, claro.
Mick JaggerEn ese caso… me gustaría que revisaras las apariciones de… ya sabés quién… en las escenas de entrevistas de los sesentas… ¿entendés?
Martin Scorsese -
Mick Jagger¿Martin?
Martin Scorsese - ... si... ¿de quién, Mick?
Mick JaggerBueno... ya sabés
Martin Scorsese - ...emmmmm
Mick JaggerVamos, Martin...
Martin Scorsese - ¿Charlie?
Mick JaggerNo, no... ya sabés… el innombrable…
Martin Scorsese -
Mick JaggerBueno, ya sabés...
Martin Scorsese¿El de los coros que se parece a Lou reed?
Mick JaggerNo, no… empieza con B…
Martin Scorsese - ….b… Bob… no, ¿quién?
Mick JaggerMartin...
Martin ScorseseB... B...
Mick JaggerSi no, lo otro qué se puede hacer es censurarlo, no sé… censurarle la cara…
Martin Scorsese - …bueno, no creo, pero… ¿de quién estamos hablando?
Mick JaggerMartin… empieza con B…
Martin Scorsese - ¿Me harías el favor de decirme su nombre, o de darme otra pista? Estamos jugando al ahorcado.
Mick Jagger – (agitado)… B…
Martin Scorsese¡Ah! Brian Jones.
Mick Jaggersi
Martin ScorseseBueno, no hay problema, lo eliminamos... pero, ¿por qué?

Mick Jagger - ...
Martin Scorsese- ...
Mick Jagger - ¿podemos?
Martin Scorsese- Si, claro
Mick JaggerGracias

viernes, junio 20, 2008 

Soy racista

Lamentablemente había llegado el momento de pagarle a la sociedad lo que le debía por haberle roto un vaso en la cara a uno de sus incontables hijos. Tal vez se hayan aprovechado de mi condición de remisero para procesarme sin prisión; en cualquier caso, mi abogado sigue afirmando que tuve mucha suerte y que debo estar agradecido. No me detuve a pensarlo mucho, sólo me presenté el lunes de tarde a la puerta de un apartamento céntrico, a levantar a mi primer “cliente obligatorio”, podría decirse. No tenía datos sobre él, solo la dirección. Los muy hijos de puta del trabajo ya no se molestaron en decirme qué es lo que iba a levantar, a quién, a dónde lo llevaría… nada. Solo una hora y una dirección. Allí estuve, a las siete de la tarde, para tocar timbre. Se me congelaban las manos.

***

Vi que se abría la puerta del ascensor y salía un niño, de unos diez años, corriendo y dando saltos; no tenía brazos. Claro, la idea era un servicio comunitario orientado hacia personas sobretodo incapacitadas de alguna forma, lo cual reconozco que no me parece mal en absoluto. Después de todo, le rompí un vaso en la cara a un imbécil retrasado mental, pero de los “no oficiales”. Atrás del niño salía la madre, con campera verde y lentes negros. Le dijo algo que no escuché y que su hijo, al parecer, tampoco.
- Hola –me dijo una vez abierta la puerta.
- Buenas tardes. El coche está por allí. Hola –le dije a su vez al niño, que no sé si me escuchó. Salió corriendo y se paró en la vereda a mirar a ambos lados. Ahora en la calle parecía un poco más tranquilo. “Una edad difícil”, pensé. Se le acercarían años complicados. Mientras pensaba en esto, el niño escupió en el piso y me preguntó en voz alta:
- ¿Donde está el auto? Hace un frío de cagarse.

***

Ya en auto me quería ir a mi casa. Me da asco el centro. La madre me dio la dirección a la que íbamos, un lugar por el Prado; y su hijo, que iba sentado adelante, a mi lado, a pesar de que le pedí a la madre que fuera atrás pero hicieron como si no me escucharan, le dijo a su madre:
- ¿Otra vez a lo de la tía? Que embole. ¿A qué?
- Tengo que pasar un minuto.
- La concha de la madre.
- ¡Che! Gastón, empieces. Tengo que bajar en este quiosco, ¿querés un alfajor?
- Si.
- ¿Portezuelo?
- Si, si, si… -estaba fastidiado.
- ¿Blanco o negro?
- Blanco. Soy racista.

Hubo algo en como dijo esto último. Lo dijo torciendo la boca, como con desagrado. Sonó muy adulto. La madre se bajó y yo estacioné en segunda fila. Mientras cruzaba la calle, su hijo empezó a gritar, con lo cual reconozco que me incomodó bastante.
- Negro puto… negro de mierda, la concha de tu madre… negro puto, culorroto. Chupapija.
- Che, ¿que te pasa? –intervine. No me gusta ni el racismo ni los gritos. No tengo amigos negros, pero los tuve.
- ¿No ves a ese negro chupapija que está ahí tirado, de barba toda sucia, en el piso? Pichi de mierda, me dan asco. Hay que matarlos.
- Bueno, tranquilizate un poco… - Pendejo de mierda, pensé.
- Las pelotas –contestó, y giró la cabeza para mirarme y decirme otra cosa- Las pelotas.

Lo miré a los ojos y luego miré hacia delante. Decidí olvidar el asunto, que haga lo que quiera. Siguió insultando.
- Pu-to. Cagón.- Volvió la madre.
- Aquí está, después te lo doy.
- Viste a ese negro de mierda que hay ahí –preguntó sin mirarla-. Habría que matarlo.
- No empecés con esas cosas que me cansas, Gonzalo. Gastón.
- Bueno.

***

Después arrancamos de nuevo. En un momento, escuché el sonido de una escupida. El pendejo había escupido hacia el vidrio de su ventanilla. Lo miré.
- ¡Y bueno! –contestó, a la defensiva-. Pensé que estaba abierta.

***

Llegamos al destino. A esta altura ya todo me parecía gracioso. El niño no paraba de burlarse de su madre. Cuando ella le hablaba, él lamía la ventana. Cuando pasamos cerca de unos policías de tránsito, también. Lamía la ventana bien despacio, creo que con los ojos cerrados. Después, soltó su aliento hacia el vidrio para empañarlo, y una vez hecho esto, escribió “puto” con la nariz. Era muy hábil. Lo escribió al revés, para que se leyera desde afuera. Miraba desafiante a los que leían; como diciendo “si, vos”.

***

Al final íbamos a una de esas casas donde se festejan cumpleaños. Cuando llegamos, la madre me invitó a pasar, por si quería tomar algo en lugar de esperar afuera. Acepté: hacía mucho frío, inclusive en el auto. El niño entró corriendo, otra vez. Todavía no había casi gente. Lo saludaron unas viejas, pero él las evitó. Quería ir a donde estaba la torta. Cuando la encontró sonrió, mostrando adrede todos sus dientes. Soltó una risa malévola. Yo también me reí, era muy gracioso, se preveía algo así como una catástrofe un poco inocente. El me vio reír y rió, a su vez, contento; ahora éramos algo así como compinches, cómplices. Me alegré por él, tenía algo especial. Me mostraba los dientes como parodiando a un animal, un perro o algo así; como si estuviera gruñéndole a la torta. Yo me reía cada vez más, lo hacía muy bien. Me dijo, a través de la mesa, “mirá esto”, y se alejó unos pasos, y luego, ya en el papel de tiranosaurio, se acercó moviendo la cabeza lentamente a los costados, enseñando sus colmillos y escondiendo sin éxito su sonrisa diabólica. Llegó y le dio un enorme mordisco a la torta.

viernes, junio 13, 2008 

Andá a decirselo a la montaña

esta semana solo quiero destacar la importancia de leer una autobiografía que se titula "Go tell the mountain" que, además, dicen que es pura mentira.

O este dvd, para ver con amigos mitómanos y pasar un buen rato sin morirse de frío o de aburrimiento.

viernes, junio 06, 2008 

manual de docencia preliminar

Para disertaciones en público:

- Hablar como si todos supieran todo y como si todos, a la vez, fueran estúpidos.
- Tener sobradas cosas para decir; demasiadas, que jamás dé el tiempo.
- Si algún oyente demuestra saber más que uno, insultarlo, con tranquilidad, o al menos encontrar la forma de agredirlo.
- No contestar preguntas chotas de gente indeseable, y no aclarar que no se va a contestar, ni por qué.
- Importante: definir como verdades absolutas y universales opiniones en realidad personales y subjetivas.
- Es inmencionable todo lo que no se debe decir, pero lo más importante es no reirse de los chistes de uno mismo, a no ser que sean realmente malos y se espere, con miradas insinuantes, la aprobación eufórica del público; pero es un punto de particular cuidado.

No hace mucho experimenté en un ateneo la sensación de que el conferenciante había elegido un tema absolutamente desconocido y por tanto no conseguía interesarme tanto como hubiera sido de esperar. Hablaba de cosas de las que no estaba convencido y sus argumentos eran débiles y simples. Además, no había un pensamiento central o centralizador a lo largo de la conferencia. Hubiera preferido que hablara de sus experiencias más íntimas, como hace el poeta. Eso lo dijo Thoreau a mediados del siglo XIX.

viernes, mayo 30, 2008 

Ya ha sido dicho

El libro proverbios de la Biblia está plagado de frases que me gustaría compartir. Los necios nos abundan, y necios son los que no lo saben o los que detectan solo a los más evidentes. A pesar de que los proverbios tratan sobre muchos temas, siempre se vuelve a este continuo ataque que a pesar de los años no ha perdido en absoluto su pertinencia. A modo de introucción:

Pr 10.18
es de mentirosos disimular el odio
y es de necios divulgar chismes

este, en particular, no es mucho; me gustaría más que nada darles un orden temático, pero el tema principal es general a todos. Igual me gusta la aclaración de que no es una virtud ocultar rencores. Me parece que el que sigue es el proverbio central, una obra maestra:

Pr 12.23
el inteligente no hace alarde de su saber
pero el necio hace gala de su estupidez

Es una suerte, en realidad, pues nada más fácil que detectar a un imbécil si este mismo se presenta como tal, que es lo que generalmente ocurre. Pero, ¿a quién no lo ha atormentado el dilema de decidir si una persona es idiota o no lo es? Generalmente se incurre en la injusticia de resolver que sí lo es, pero este proverbio anterior nos enseña a tener paciencia y dejar a la gente expresarse.

Pr 27.5
Las piedras y la arena son pesadas
pero más pesado es el enojo del necio


Pr 16.22
tener buen juicio es tener una fuente de vida;
instruir a los necios es también necedad

este último lo leo como un consuelo, una invitación a no perder el tiempo, “vida”. El siguiente toca un tema que me interesa bastante:

Pr 13.20
júntate con sabios y obtendrás sabiduría
júntate con necios y te echarás a perder.

no me canso de hablar en contra de las malas juntas, no de la forma en que se entiende popularmente el término, sino las juntas más bien idiotas, o más exactamente, impresentables. También algunos nos advierten de las molestias que nos puede ocasionar un necio terco, tal vez el peor de todos (y es muy simpática la referencia mamífera):

Pr 17.12
Vale más toparse con una osa furiosa
que con un necio empeñado en algo

de verdad la embolan, sí; por otro lado, me sentí protegido y reconozco que comencé a experimentar algo parecido a la fe, recién en esta avanzada lectura de los textos bíblicos, al apreciar la belleza de este proverbio, referente a la necedad burguesa:

Pr 17.16
¿Por qué viene el necio, dinero en mano,
a comprar sabiduría,
si no tiene entendimiento?

los ejemplos que se podrían dar son millones; se me ocurre en particular un inmerecido coleccionista de discos originales o vinilos. Otro detalle que me parece magistral es cómo el narrador se ubica en la posición de vendedor de sabiduría (“viene”). También, no muy sorpresivamente, se justifica, con razón, todo tipo de castigo y humillación a los necios:

Pr 18.6
Con sus labios, el necio se mete en líos;
con sus palabras se busca buenos azotes

o

Pr 26.8
Tan absurdo es atar la piedra a la honda
como dar honra a los necios

también están los necios que se piensan que pueden estar de nuestro lado. Pues de ninguna manera, pues está dicho:

Pr 26.7
No va lejos el cojo con sus piernas
ni el proverbio dicho por un necio

pero no siempre es fácil encontrarse en una situación de ventaja, y este mundo, esta ciudad llena de imbéciles, siempre termina por agotarnos: es una lucha constantemente perdida, y tal vez lo sea para siempre:

Pr 29.9
El sabio que entabla pleito contra un necio,
se enoja, recibe burlas y no arregla nada


pero no toda la esperanza está perdida cuando se leen estas líneas de una esperanza y una verdad prodigiosamente religiosas:

Pr 26.9
ni el borracho la espina siente,
ni el necio el proverbio entiende

este es, definitivamente, mucho mejor libro que el de job.

viernes, mayo 23, 2008 

el espacio está en tiempo, y hoy es viernes

con motivo del post numero 68, les anuncio que a partir del día de hoy termina la arbitrariedad a la hora de elegir el momento de postear: se postea todos los viernes. También se vienen más sorpresas, como sorteos, agenda de la noche, informes, censura parcial o total de comentarios y abandono de toda normativa por falta de entusiasmo. Todo esto busca terminar lo más posible con esa imagen de "espacio de expresión propia" que se está extendiendo como una plaga por esta cosa que llamamos internet. Es muy ñoño. Ahora el mundo de la música se maneja por lugares que se llaman "myspace", nombre que despues de años me sigue rechinando. Myspace ESTA, yourspace, ourspace, todos somos amigos, todos queremos el espacio de nuestros amigos, como una guerra continua de lo que sea, y hablando en primera persona como simple regla retórica. El espacio, con semejante accesibilidad, está ahora en el tiempo, casi lo único que nos limita. Si mañana se muere mi gato, no posteo nada, espero hasta el viernes. Si no tengo nada para postear, posteo igual porque es viernes. La autoreferencialidad debería ser en parte exterminada. Excepto la mia.

jueves, mayo 15, 2008 

esta librería, donde compraba Proust

la otra tarde fui a una librería a la que me había comprometido a ir una vez cobrado mi despido (trabajé como empaquetador en una importante cadena de supermercados los últimos tres meses, por la zafra de bananas): lo hice minutos después de haberlo hecho. Una vez que comencé a revisar las estanterias fui muy felizmente interrumpido por el dueño del comercio: flaco, me estoy yendo. Todo al cincuenta por ciento. Obviamente me sorprendió y alegró la noticia; creo que llegué a balbucear algo así como "es una pena", pero no perdí el tiempo en otras consideraciones por el estilo. Lo importante llegó segundos después, cuando hice contacto visual con un libro, no importa de quién, digamos que de Jane Bowles, que me resultaba excesivamente familiar. Mis sospechas fueron inmediatamente confirmadas: ese libro se lo había regalado hace unos tres años a una ex novia, o sea, ese mismo puto ejemplar con la misma puta dedicatoria. Recuerdo que en su momento me costó mucho conseguirlo; ahora no tuve más remedio que comprarlo. Y que escribirle un mail a esa perra.

¡Perra! Vendiste el libro de Jane Bowles que te había regalado. Sos una infeliz insalvable y analfabeta. Ahora lo tengo yo.

Nunca pensé que fuera a recibir una respuesta, y sin embargo, me llegó creo que al otro día.

No lo vendí. Se lo había prestado a una amiga y a ella se lo robaron. Te lo juro. No soy de las que hacen cosas como esas. Nunca lo hubiera vendido. Te pido por favor, si no es mucha molestia, ¿me lo podés devolver? Me alegro de que lo hayas encontrado. Besos.

A ninguno de los dos nos gusta escribir mails largos porque a ninguno de los dos nos gusta escribir, pero antes de seguir diciendo nosotros dos debo decir que, efectivamente, concertamos una cita. Antes tuve algo de tiempo para hojear rápidamente el libro. Quise leerlo, pero no, supuse que ese libro no era para mi, nunca lo había sido; de hecho, me resultó extraordinariamente fácil reconciliarme con el hecho de que nunca iba a leer ese libro porque no me correspondía, no era el lector para él. Todas esas estupideces. Lo metí dentro de una bolsita de farmacia donde había comprado un frasquito de agua oxigenada la semana pasada y esperé otra vez el día y la hora.

Al final nos encontramos; le di el libro y nos separamos, no hubo mucho para decir, ella estaba muy apurada, o yo lo estaba, no recuerdo. Por supuesto que el lunes siguiente me llegó otro mail de ella.

Lo vendí de nuevo. Esta vez me dieron veinte pesos más que la otra. Avisame si lo encontrás.

No se siente muy bien, en realidad. Pero con el tiempo uno debería ir acostumbrandose a este tipo de cosas. Ahora tengo preocupaciones más importantes, como por ejemplo, la que lleva el título "en este momento todos me parecen unos chupapijas". La primera vez que lo pensé me pareció algo muy importante, como si debieran ser mis últimas palabras antes de morir. Pero ahora solamente intento descartar esa idea por una sencilla cuestión de incomodidad. Particularmente me interesa saber si esas deberían ser mis últimas palabras o mis últimos pensamientos. Hay una diferencia importante. Por el momento elijo inclinarme por la primera solamente en caso de que me pregunten.

viernes, abril 18, 2008 

brindis

esto, posteado en ocasión del segundo aniversario de un encuentro histórico sin precedentes, ocurrió en un blog conocido, si bien en notoria decadencia, hace también bastante tiempo, y representa, en cierta forma, un manual de uso para los obligados a orientarse un poco en la escena musical local, como quien escribe... entre paréntesis van mis correcciones al texto original, sin contar las faltas mas permitibles.


"JUA... mira que hay gente pelotuda que pierde tiempo en estas pelotudeces como sentarte en frente a la computadora a hacer cosas de pajero mental. en ves (vez) de criticar hace algo productivo (productivo) y hace una banda tipo pavement no,, o joy division no? no te das cuenta que sos un imbecil.. caes en lo mismo,,y otro pibe como yo te va a decir,,mira este pobre pendejo que lo unico que sabe hacer es copiar o imitar.. pero a los que le gustan a el,, flaco. por que mejor no te pegas un tiro y nos haces un favor a todos. deja la computadora y agarra una guitarra, que se yo, conseguite una novia o anda a un sicologo y contale tus problemas con la rewalidad (realidad) actiual (¿actual?) del rock uruguayo.aparte encajas perfecto en el perfil de uruguayito boludo que critica sin dar la cara y sin hacer nada para cambiar las cosas. desde tu casita de mama y papa las cosass (cosas) van a serguir (seguir) siendo igual boludito.

el gil que se gasta en escribir"



"¿Qué es una banda? ¿yo también puedo tener una? – Vamos por partes, mis padres fallecieron el año pasado, y esto fue lo que impidió que comenzara a tocar en una banda, es algo bastante importante pero solo para mi, no creo que le interese a nadie, lo menciono sencillamente porque vos también lo haces, también tenía novia pero se fue para España porque estaba pasando muy mal acá, respecto a todo lo otro, agradezco de corazón tus palabras, realmente no sabía por qué nadie me insultaba, es satisfactorio, ahora quiero a mi Kennoto y mi Don Knadie, por lo menos por un ratito, respecto a la banda, chicas, les cuento que a pesar de estar rodeado de cierta tristeza obvia y angustia e impotencia, estoy armando algo, una banda que promete que va a sudar mucho en el escenario, va a ser la banda que más sude, vamos a sudar mucho pero mucho, algunas veces tal vez ni siquiera toquemos, solo vamos a sudar, todo el tiempo mojados, sudando y sudando y chicas que gritan, esto ya se puede ver en los ensayos, cada día hay que echar más desodorante, a prepararse porque se viene algo grande y oloroso…"
"kenny"



Esto en tiempos en que aprendemos a ser un poco más chupapijas cada dia para sobrevivir, tarea que no siempre es fácil dado que a veces la motivación de llevar el pan a la casa no es suficiente aliento; creo que el texto debe estimularnos a la reflexión. Por ahora solo festejamos el comienzo oficial del nuevo año, que es el viernes que viene, con la bebida oficial de esta extraña ciudad, chicos, siganme que si los defraudo igual a ninguno nos va a importar. ¡Salud!


sábado, abril 05, 2008 

tengo tantas ganas de empezar

en este lugar seguro que me van a extrañar, por algo tienen que haber puesto tantas veces esa canción sobre extrañar; lo cierto es que no se puede vivir así, aqui ni en ningún lugar que yo conozca, esas citas, esas conversaciones renovadas, ese gigantismo de las fabricas y empresas, esa filosofia de las condiciones, todo termina en que ya soy parte de un montón de libros y ninguno es el mio, y que además, los mios están mucho más sucios que esta mierda que se compra todo el mundo y que no lee nadie... nadie puede suponer que uno no se pueda impresionar fácil, es demasiado maldito el que lo diga, y alguien tiene que haber mirado esas calles, abajo, están para morderlas una por una, hechas una delicia, y todos los niños a cuyas clases debería yo acompañar, son tantos... ¿les gustaría que les leyera algo, chicos? ¿chicos? no sean tímidos, yo también fui tímido, pero me puse de pie detrás de mi escritorio, y ahora simplemente me voy a hacer el tonto otra temporada. Nos vemos pronto, y como siempre, ¡no! a las ordenes.

sábado, marzo 29, 2008 

proyecto de proto-factotum

Al señor dueño de Mangangá hnos:

presente y levantando cajas…

me dirijo a usted por la presente carta, en papel comprado en la competencia, en calidad de fallido caso de partícipe-pre-esclavizado de su lamentable circo de no sé cuantas putas sucursales. Mi inquietud surge a partir de algo –lo primero- que dijo la equivocadísima señora de recursos humanos de su anti-antro el dia de la incapacitación de nosotros, sus empleados temporales. RESUMIENDO, para no quitarle más de su incalificable tiempo, se dirigió a usted, hacia usted, refiriéndose a usted, como una persona “joven, a la que seguramente encontraríamos en la sucursales levantado cajas durante la zafra” y no sé que otra ganzada. (Lease “cajas” pronunciando la segunda “a” como si en realidad se fuera a pronunciar una “o”, es decir, la más pura arrogancia careta llevada a la fonología). A partir de esta cuestionable introducción y de mi experiencia de trabajo en los últimos días, quiero informar a usted de algunas de mis impresiones al respecto, divididas en los siguientes puntos:

1- Paaa… ¡qué capo! No, en serio, ¿esperaban esa reacción? Tal vez no lo sepa, pero esa puede resultar ser una manera muy lamentable de ser presentado en público, es decir, no es necesaria la aclaración de que usted es capaz de rebajarse de esa forma, hacer el trabajo de dos minutos de los giles a los que contrató, ¿esperaba aplausos? ¿que hay del aumento de sueldos o de dejarnos sentar, un ratito? Bueno, entonces, gracias, gracias por levantar la puta caja, se lo agradecemos de verdad, ahora sí me siento parte de la empresa, y las personas de bien, me doy cuenta, también pueden hacer mi trabajo, entonces lo hago con mucha más satisfacción; ahora seguro ni pienso en robarme nada, usted levantó la caja, no podría hacerle eso a un trabajador como yo, si, valoro muchísimo el trabajo, se ganó usted mi respeto. En realidad, dejando las ironías de lado, me parecen usted y la turrita de recursos humanos un par de chupapijas.

2- Sin embargo, su empresa ayudó a incrementar el número de paginas de mi inevitable y triste lista de “mátense”, gracias a esa brillante materia prima que aportó usted con las empleadas, algunas, de su garcha de empresa. Deben de ser ustedes personas muy visionarias, al lograr integrar, o que digo integrar: crear clientes que a la vez son empleados. Es decir gente, pendejas que se estresan al pedo, por nada, empleados básicos, aspirantes a competentes, ingenuos, estresados por bobos, por discutidores. Se pelean entre ellos por los más pequeños errores de procedimiento. No debería ni hablar de esa gente. Se ofenden si uno no los saluda, le temen al encargado, no entienden el humor negro, no entienden nada. Comen todos -más bien todas- hacinadas en un cuarto diminuto, húmedo y sin aire donde cuchichean; cambiemos de tema.

3- Debe ser usted sin dudas el responsable de marketing del ministerio de tiempo libre. Personalmente, como cliente no podría molestarme jamás un vendedor tomando coca en un vaso mientras me atiende; no consigo comprender por qué no lo podemos hacer. Solo coca, nada más; reconozco que no cualquier cosa sería apropiada. Café, té o agua también. No así té de yuyos. Todo en vasos de plástico blancos, ¿cuál sería el problema?

4- Me parece una pésima estrategia (y política) de la empresa la de priorizar a cada cliente siempre y en todas las circunstancias sobre cada empleado sin importar cual sea el uno y el otro. Los motivos son en realidad obvios: tanto esfuerzo levantando cajas para que cualquier enfermo-esquizofrénico lo pueda destratar a uno impunemente sin posibilidad de cargar con el peso de una justa y merecida respuesta. El empleado, como yo esta tarde, queda frustrado, víctima de una normal ira reprimida, infeliz, no quiere vender una mierda, se pone del lado del cliente respetuoso y serio, le recomienda precios mas baratos, librerías más convenientes, y sobre todo, le resbala que se venda en cifras record o que ni una persona vuelva a pisar otra vez esas horribles baldosas blancas. No voy a desarrollar en esta carta esta opinión; no sea que se apodere usted de ella y la convierta en propia, aunque poco me importa, ya me voy.

Generalmente un poco distraído

quien escribe

miércoles, febrero 20, 2008 

cansancio veraniego #1

En esta especie de "lleve dos, pague ninguno" expongo otra típica situación veraniega llevada a las palabras y un fragmento de entrevista realizada a un desconocido.

***

estoy en el ayer en el que no he dormido
con todos esos sueños que no he trascripto

recuerda la noche en que salí solo
y ayudé a llegar a su casa a un apenas conocido
por puro interés y aún no sé de qué
se caía de la borrachera, era por mucho un niño
creí que podía sacarle algo de plata
no lo logré pero a mi favor puedo contar
que tampoco lo intenté con mucho ahínco
pero de cualquier manera, eso no fue
lo más feo que intenté hacer esa semana

la gente que nos expone sus planes malignos
nos abre su corazón de una forma casi nunca apreciada
pero en realidad muy valorable y digna
quien nos avisa que nos está usando
nos está dando una oportunidad, nos está proponiendo
un contrato de donación involuntaria pero legal
nos está considerando, extendiéndonos la mano

para la semana que viene
voy a intentar desarrollar la idea que explique el por qué
nos cae bien la gente a la que le caemos bien
y nos cae mal la gente a la que le caemos mal
y, en lo posible, voy a terminar con esa irracionalidad
por demás gravemente injusta y lamentable

***

Victor Korsakoff: Lo que sigue es una entrevista que me realizó la revista de distribución gratuita “la vanguardita”:

- ¿Querés bizcochos? –me pregunta amablemente Korsakoff, mientras come
- No, gracias –respondo-, Korsakoff… ¿Por qué train in vain?
- Sacámelá –dice sin apuro. También está mirando el piso mientras toma su café. Estamos en la cocina de su casa. Según me acaba de decir antes de encender el grabador, se acaba de levantar.

Entra su gato por la ventana. El lo mira, lo acaricia, le dice cosas dulces, lo amenaza y el gato se va comer.

- ¿Cuáles son tus influencias, Kors?
- La coca-cola –responde con ironía. Sigue mirando al piso. Tiene el aspecto de sentirse mal. Saca del bolsillo un cuestionario que según me dice, “le gustaría que le preguntara”. Es aburridísimo; le digo gentilmente que no.

- ¡Ah sí! –exclama de la nada
- ¿Para cuando el disco?
- ufff… no sé… Estuve escuchando algunos discos uruguayos recientemente… hay demasiados agradecimientos, me emboló… agradecerle a tanta gente. Se embola. Parece que necesitaras ayuda de todo el puto pueblo para sacar un puto disco… y siempre la misma gente, la que te compraría el disco, pero no lo van a comprar porque están en los agradecimientos y hay que regalárselo… hay algunos que son fijas… Pedro Dalton, está en todos los agradecimientos de discos editados el año pasado… ¿podremos sacar un disco sin que nos ayude? ¿y si justo no puede, cancelamos el disco? Hay gente que también agradece a boliches y salas de ensayo, sacámela… ¿cómo tocas ahí después? ¿cómo se vive todo el tiempo entre familia y amigos? ¿todos tiene miedo a ser extraños o desconocidos entre sí o algo así…?Si, si.
- ¿Tus metas para este año?
- ...mmm... decidir si creo o no en dios y llegar a un verdadero espíritu no religioso sino teológico... y seguir evitando a la gente que todavia juega al rock n roll y, para peor, se divierte.

martes, enero 22, 2008 

violencia veraniega #1

primeras líneas con referencias bíblicas, a juzgar por mis declaraciones anteriores, las últimas con estas características


voy a ser como la muerte

voy a salir de algún lugar algún día
y voy a ser como la muerte
tal vez haciendo una cosa
tal vez haciendo otra

cuando alguien que esté solo me vea caminando
voy a ser como la muerte
cuando practique el método
y perfeccione el estilo que no es el mio
cuando pregone la usanza de una escuela anticuada
cuando ya no intente descubrir mis propios trucos
cuando me ría de las armas conque me ganaron
y apunte otra vez con las que fui vencido

voy a ser como la muerte
cuando encienda un fuego extraño
voy a ser como la muerte
cuando todos piensen demasiado
cuando predique sobre una mesa
el futuro escrito en una servilleta
cuando me cruce con el gato de bombín
el policía y su chupetín

calles negras mojadas
reflejando ventanas azules cerradas
veredas vacías, estaciones que pasan como dias
y todos los hits apagados
colgando de un ropero abierto
entre perchas con vestidos y camperas
y esquinas descubiertas
sin ningún saludo ni despedida
voy a ser como la muerte
cuando impida que me sigan
cuando las semanas se den por vencidas
cuando ninguna llamada esté prometida

ida al mucho más allá
acá, allá y mucho más allá
en todas las paredes de mañana
voy a volver y a ser como la muerte
cuando pise y haga crujir
un par de ramas con mi sombra
voy a ser como la muerte
cuando alguien vaya a buscarme temblando
voy a ser como la muerte
cuando espere en algun lugar cercano





sábado, diciembre 29, 2007 

lo siento, acabas de ser posteado

así palpité la navidad este 24 pasado:

9:03 a.m. – primer intento de levantarme. Risible.
11:15 a.m. - segundo intento de levantarme. Duplicó en tiempo al anterior: 2, 1 segundos.
1:24 p.m. – me despierto definitivamente con una llamada para trabajar en Punta del Este. Respondo con ironía que sí, que mañana voy, pero no parece ser entendida.
1:59 p.m. – acaricio unos cinco minutos a mi gato. Vamos juntos a desayunar a la cocina.
2:07 p.m. – confirmo la ausencia total de gente en mi casa. Abro la heladera y la encuentro llena y preparada para la noche. Dos cajas llenas de masitas. Lleno un plato con todas las que tengan dulce de leche y chocolate, añado un vaso de coca cola y la botella de espumante que abro después de terminar todo lo anterior.
3:01 p.m – termino de leer los "diarios" de Kafka. Jajaja.
3:02 p.m. – primer siesta.
5:17 p.m. – me despierto con un fuerte dolor de cabeza. In exile de the gun club, uf.
6:21 p.m. – voy al supermercado a comprar otro espumante. Apenas probé el primero, pero haberlo abierto no fue motivo de gracia en mi casa. Tradiciones, sensibilidad, solemnidades, verano. Palpito mi segunda siesta.
6:48 p.m. – cancelo mi segunda siesta, y en su lugar, hago un intento de enseñarles algunas cosas del nuevo testamento a mis sobrinos.
8:12 p.m. – Le prometo a mi hermana no volver a ponerme violento con sus hijos.
8:14 p.m. - Apertura de la primera petaca de la noche. Invito con espumante a algunos transeúntes, desde el balcón de mi casa. No se respira clima navideño. Toco el teclado y llamo.
8:18 p.m. – epifanía digna de una adelantada venida de los reyes magos: motivo y nuevo personaje para un libro. Prometo prometerme una fecha de inicio para ese proyecto.
9:22 p.m. – visualizo la posibilidad de que el año que viene sea realmente un acontecimiento inminente y con ciertas posibilidades de suceder.
9:40 p.m. – me llama un amigo. Me pregunta qué hago, y le contesto que estoy intentando convertirme en un post; él me dice que ya soy un post, y yo le contesto que él se acaba de convertir en uno.
10:00 p.m. – emotiva sesión individual de karaoke tirado en el piso.
11:00 p.m. – finalmente bajo a cenar. Digno momento familiar.
12:11 p.m. – a pesar de que uno lo intente, no consigue sentirse especial en las fechas que significan algo. Solo importa imaginar el año que viene y respetar las opiniones de la prensa especializada. "El año que viene va a empezar cuando yo diga", pienso.


jueves, diciembre 20, 2007 

dame 20 pesos para el omnibus, o "las vacaciones paralelas"

todas estas interrogantes sobre las vacaciones (donde, cuando, como) podrían ser dilucidadas en un nuevo post de carácter normativo, pero se me ocurre no soltar información útil públicamente antes de poder aplicarla yo, via unos planes de acción todavía demasiado diáfanos; en fin, como forma de dar comienzo a una etapa de mi vida en la que sencillamente voy a postear más seguido, quiero hacer la presentación de mi proyecto musical solista, que cuenta con canciones generalmente casi autorreferentes y que no fueron avaladas por mis acuales compañeros de banda para ese otro proyecto ya en desarrollo que seguramente conocen o están por conocer desde hace un año; ¡en fin! este es el primer album, que lanzará proximamente un sello independiente de cleveland o tal vez uno de texas; de todas formas, quienes hayan leido el blog este año no les va a sorprender la temática tratada en el mismo:


1- Aborto obligatorio
2- Fundación ahogarse
3- Tuve un accidente
4- Breve intervalo de lucidez
5- De verdad, hoy no hay barro
6- ¡Hay que fumarselo a tu padre!
7- No hay nada en la valija
8- Topper Headon en el 83
9- 72 hours party people
10- Esto es la guerra
11- Mi despertador es una bomba atómica
12- Dañino pero legal
13- Perdón por la lluvia
14- La salida de las drogas no es posible


Bonus track: Hoy no devuelvo sonrisas

todo en pos de esta constante lucha contra la pseudocultura y el aburrimiento; y en cuanto a las posibles motivaciones, recuerden, en memoria de kenny cito, sus míticas palabras: "Las bandas en este país aburren con su musica y entretienen con sus novias"

jueves, diciembre 06, 2007 

diciembre nunca espera

Una noche previa al verano en la que ya no era necesario fingir que se estaba en verano, dos personas de veintitrés años apoyadas en el auto de uno de ellos, estacionado en la rambla -un chevete blanco un poco sucio-. Uno fumaba y actuaba como si no hubiera nada en la guantera; el otro hablaba y hablaba mientras tomaba de su petaca de whisky breeders, y ambos miraban pasar los autos a toda velocidad y otros más lento, maravillados por la amplitud de las posibilidades y todas esas luces nocturnas que recién parecen haberse prendido por estas épocas; y decían cosas más o menos como estas mientras intentaban representar el futuro de los nuevos desganados mitos urbanos...


- Ya ves, diciembre no espera a nadie. Es una idea que siempre tuve y que viene atada a mi otra idea, la de que este mes es como el final de una película o como si todo el año hubieramos estado preparando la fiesta o la farsa que recién ahora está por empezar. Solo que me olvido que siempre es algo cercano a una decepción y en este lugar ya nadie llora. Puede ser que sea una ilusión romanticista, en el sentido artístico de la palabra, pero estoy seguro de que en algún momento están por bajar los créditos, y mientras más inquieto o insatisfecho estoy, más necesidad tengo de ser el protagonista. Pero eso implicaría tal vez ser algo así como un genio, otra vez en el sentido romántico de la palabra; alguien que sobresale o que está "enfermo", o ser un alienado con una idea o un proyecto complicado, porque a decir verdad, no estoy haciendo nada por conseguir nada... y por suerte eso ya no me molesta. De esto se trata salir un jueves por la noche, de mirar o imaginarse como todos se preparan para salir mañana: bueno, así es diciembre, solo que de la misma forma que me aburriría increíblemente si me hablaras de la salida de mañana, no soportaría que me hables del año que viene. Prefiero pensar que se está terminando la película y no es de las que vienen con secuelas; de hecho, así es como lo siento, quiera o no. Y es una lástima que recién me haya dado cuenta de que los jueves se sale de a dos, no de a más; y es difícil, a veces, encontrar con quién: hoy me siento muy cómodo, contigo y mi petaca, realmente, me harté de ser un congregador de idiotas... si alguien me arruina la noche, cosa ya difícil, por lo menos cuento con la tranquilidad de no habre sido yo quién propició el terreno para el crimen. Pero a veces me siento conmovido por mi propia inoperancia, ¿sabés? Cómo me dejo arrastrar por situaciones evitables, da para pensar. Pero ahora es como si se hubiera terminado todo, y mientras pienso eso y estiro mis brazos y bostezo, ya no me siento obligado a difundir mi desinterés como forma de vida... ¿entendés? "Difundir mi desinterés", es un concepto demasiado importante como para dejarlo pasar... de eso se trata todo al final, porque este diálogo nocturno es como nuestra política, nuestro discurso... con el tiempo nos vamos a olvidar también de él. Igual, hablar de la futilidad de las ideas es sentirse confundido, ¿hasta cuando vamos a estar confundidos?
- No sé. Hasta que termines la petaca, capaz.
- Si, puede ser... como sea, ¿esto está teniendo un tono sentimental?
- No, creo que no.
- Bien, lo que decía... no importa, no me acuerdo, voy a borrar todo y empezar de cero. No se puede pensar en otra cosa en diciembre que en irse de la ciudad, no sé por qué, tener otra preocupación es muy insano, como traicionarse a uno mismo. Todas estas cuadras del centro ya son como el patio de la escuela para nosotros, todo el año vivimos en ellas, pero no dejarlas nunca las transforman en una cárcel, no precisamente un lugar de recreo. De cualquier forma, irnos, nos vamos a ir, te lo prometo, "plan familia cero" asegurado, pero hoy estamos acá y la noche es inmejorable, ¿te imaginas volviendo a tu casa? Yo no puedo, aún sabiendo que lo voy a hacer en un rato. Sin embargo esa idea es algo que no puedo visualizar, tengo una incapacidad increíble de proyectar mi futuro a un corto o largo plazo. Podríamos ir a carrasco, ¿por qué no vamos? Y compramos una botella de Vodka.
- Puede ser...
- ¡Si! Ya no somos nadie, hay que entender eso... es la manía de ser alguien la que nos ata a los lugares ¿Sabés qué? En mis momentos de peor depresión y más baja autoestima contruí una teoría basada en la creencia de que para subir mi autoestima primero me tenía que deshacer de toda la que tenía, como si fuera una limpieza de tanque, y creo que no estaba tan equivocado. Yo manejo.

martes, noviembre 27, 2007 

Yo también soy humano

Tragedia en una escena.
Protagonistas:
- El hombre mamut
- El atesorador de basura
- El loro
- Coro de chicas sensibles
- La máquina de decir estupideces

Escena última

- El hombre mamut -

¡Yo también soy humano! Tanto como el hombre elefante. Merezco respeto (mueca de enojo).

- El atesorador de basura –

Ya lo sabemos ¿Quién no lo sabe? No necesitas repetirlo todo el tiempo, tenés que recordar que las personas siempre prestan más atención a las cosas que se le ocurren a si mismas que a las que dicen los demás… entonces ¿para qué repetir el mismo discurso degradante de siempre? La atención debida la vas a tener cuando los demás se den cuenta solitos de lo que ahora estás diciendo, pero te tenés que callar ¿entendés el concepto? Ya sabemos que no sos humano, no necesitas darlo a entender fingiendo creer lo contrario, y menos a mí ¿qué esperas que haga? Ya te saqué varias fotos.

- El loro -

¡Fotos!

- El hombre mamut –

Lo sé, pero lo repito porque me gusta hablar y pregonar mi situación física y mental todo el tiempo, es parte de mi horrible y tétrica condición… viene incluido en ella; puede ser que parezca que hago apología a la lástima, pero no, no es así, es la pura verdad, mi vida es horrible, por eso me quejo por horas y horas, horas, horas…

- El loro -

¡Loras!

- El hombre mamut –

“horas”

- El loro -

¡Loras!

- El hombre mamut –

Y sufro mucho, todo me duele y es de verdad, mi vida es muy desdichada…

- El atesorador de basura -

… debería estar grabando todo esto, ya es como un clásico (Al público) – Debería tener un grabador. (otra vez al hombre mamut) No sé, me parece que no es tan terrible, achicá un poquito, alguna que otra enfermerita te podrás conseguir, solo sos como el hombre elefante pero más peludo. Eso es tierno.

- El hombre mamut –

No… dolor, terrible y trágico dolor, no me abandona y me persigue… estoy condenado.

- El atesorador de basura –

Escucho una canción que se nos acerca…

- El hombre mamut –

No sé de qué se trata…

- El atesorador de basura –

Aquí llegan… son unas chicas, parecen conmovidas.

- El hombre mamut –

No lo creo, nadie puede quererme, solo quiero que me entiendan.

- Coro de chicas sensibles –

nosotras te entendemos
dulce hombre mamut
queremos que seas el hombre
tierno hombre mamut
en el que añoramos transformarte
dulce hombre mamut

- El atesorador de basura -

¡Ja-ja! ¿Cómo piensan hacer eso?

- El hombre mamut –

Tal vez sea cierto y consigan hacerlo… pero, para eso, tienen que haber experimentado un dolor tan fuerte o parecido al mío, sino no podrían entenderme… eso es lo que dice mi amiga, la máquina de decir estupideces, siempre interesada en gente altamente atormentada y trastornada.

- El atesorador de basura -

¡Otra vez con esa máquina! Me interesa conocerla, no sé por qué… supongo que el morbo me está consumiendo y ahora solo me quiero rodear de gente excéntrica e idiota, es un problema de cinismo supongo, y me cuesta desprenderme de algunas costumbres.

(entra La máquina de decir estupideces)

- La máquina de decir estupideces –

Hola… no… yo creo que te sentís solo, esa es toda tu problemática, o al menos el comiezo de ella… te sentís solo y eso te deprime.

(El loro vuela y sale de escena)

- Coro de chicas sensibles –

todas queremos ayudarte
dulce hombre mamut
sabemos que eres bueno
si bien harto complejo
pero eso nos interesa

aunque todo el mundo te desprecia
nosotras lo entendemos todo
y aunque seamos todas de veinte años
y solo tres años más después
podemos ser pacientes de tu dolor
aunque sufrir sea necesario
y enfermeras de tu corazón
pues aunque no quieras te escoltamos

- El atesorador de basura - (a la máquina de decir estupideces) ¿Vos qué opinas de las sirenitas de cruz roja, te parece viable esa idea?

- La máquina de decir estupideces –

No sé, no sé… todo es tan complicado… podría ser, no ser… no sé, podría ser…

- El hombre mamut –

Sí, ¿qué opinas máquina?

- El atesorador de basura –

Creo que no sabe.

- La máquina de decir estupideces –

No sé, si sé pero… complejo… delicado… puede ser, lo que pasa… (inaudible), hay que ver de qué forma…

- Coro de chicas sensibles –

no sabemos por qué lo hacemos
ni nosotras lo entendemos
queremos tu secreto y absorber
tu hipnótica y añeja esencia
ser partícipes y víctimas de ella
el mitridatismo emocional sería nuestra panacea
para padecer juntos en tu oscura cueva
cuidarte con caricias que quizás ni te interesan
invitar a la máquina de decir cosas discretas
si ese es el nombre que ella lleva

- El atesorador de basura –

No, es la máquina de decir estupideces.

(entra el loro en escena, volando)

- Coro de chicas sensibles –

y bailar el vals de la miseria
en noches plateadas de algunas estrellas
que olvidaremos y jamás veremos
por solo ver el techo de tu caverna

- El atesorador de basura -

¡Bien! Eso parece divertido. Yo por una vez voy a despreciar el gusto de hacer honor a mi nombre y voy a olvidar esa canción. Pero volviendo a lo mio: me llevo esta máquina (toma a la máquina de decir estupideces) ¡Adiós señoras!

- El loro -

¡Loras!

- El hombre mamut –

dijo “señoras”

- El loro -

¡trolas! ¡loras!

- El atesorador de basura -

¿lista, maquinita?

- La máquina de decir estupideces –

Me parece que sí, vamos, a cualquier lugar, pero no olvides saludar a los demás, yo me tengo que despedir, esperá…

- El atesorador de basura –

Bueno, recolector de afectos no soy, te espero afuera.

- El loro -

¡afuera! ¡afuera!


viernes, noviembre 16, 2007 

post # 56

escribí esto hace como seis meses o un año, y luego lo olvidé; por lo cual, cuando lo encontré y lo leí parecía que lo hubiera escrito otro, y en cierta forma sí era otro, pero en una forma más precisa, era el mismo pelotudito forro de siempre.



hoy escuché la canción
que va a sonar cuando me muera
y me pregunté que debería hacer

si escucharla todos los días para acostumbrarme a ella
para llegar a quererla y aprendérmela de memoria
y quitarle ese misterio que modela su belleza

o dejarla en el olvido, enterrarla en el silencio
no escuchar esa guitarra torturada y hermosa
mirar hacia otro lado, tararear otra hasta taparla

hoy escuché la canción
que va a sonar cuando me muera
y me pregunté que debería hacer

si repetirla todas las tardes hasta aburrirme de ella
si cantarla cuando no la escucho como la cosa más bella
si bailarla cuando aturde las ventanas de mis puertas

o anularla con distancia y con paredes de vergüenza
con colchones de ignorancia y con espumas de cerveza
prohibir su nombre si alguien ya la conociera

hoy escuché la canción
que va a sonar cuando me muera
y me pregunté si podía hacer algo al respecto

y tres niñas con manzanas me miraron y dijeron
una, que escucharla iba a ser lo que me matara
otra, que apagarla iba impedir que la olvidara
y la otra, que oírla siempre iba a darle dulzura a mi muerte

después me crucé con tres viejos
y todos ya la conocían, ya la habían cantado
de hecho, todos ya la habían inventado
pero ninguno le había perdido el miedo
y uno me dijo que de todas formas quizás no me matara
y otro me dijo que de algo iba a morir y entonces no importaba
y el otro dijo que decidiera al escucharla

al final tanto consejo escuché
que resolví no hacer nada
solo quedarme tirado en mi cuarto
perdiendo el sentido o sacándoselo a la vida
y esperando que todos se callen
y les den consejos a su madre
mientras practico mis modales duros
y dejo todo para mañana

lunes, octubre 29, 2007 

Breve contribución a la Teoría de la Fiesta

Me interesaron en particular los siguientes puntos:

Situaciones de tensión: Toda situación de tensión en una fiesta es, por definición, evitable. Esto se desprende directamente del concepto de “irse”, no importa el lugar, medios físicos o económicos. Uno siempre se puede ir de la fiesta, a lo sumo avisarle a alguien de la mencionada partida puede llegar a ser el mayor escollo a superar. Claro que hay quienes carecen de la habilidad, o para ser más justos, la personalidad y sentido de la oportunidad como para retirase de un lugar por el que pagaron una entrada, en el que los vieron, en el que tienen una reputación que cuidar, etc. Entonces se quedan rodeados de personas con las que no quieren estar (ya saben, exnovias, examigos, gente a la que le debemos algo, etc.). Bailar es una solución pocas veces accesible o creíble; quizás algunos puedan hacerlo sincera y sentidamente, o al menos como autómatas, pero creo que estos casos, si bien admirables, son ínfimos. La gente que se queda en fiestas a revolver mierda y problemas desabordados, inoportunos o caducos debería tratarse psicológicamente, o comprarse una buena tarjeta de celular para hablar tranquilamente entre semana, si su gusto por la diplomacia y las buenas maneras así lo permite. O pegarse un tiro, pero una vez fuera, por favor, algunos salen a veces con agujeros en su calzado (lamento la confesión proletaria). También surge en ocasiones la batalla telepática del “yo vine primero”. Pero parafraseando a Kierkegaard, ¿Cada fiesta es una batalla? Adiós, todo muy rico, muy linda la novia, no estoy para pendejadas, nos vemos.


Dealers: No te conozco, no te vendo. No soy tu amigo, no sé de qué hablás, no vendo drogas. ¿Pero quién quiere ser amigo de un paria? Yo no, solo le quiero comprar droga, ni siquiera es necesario que le dé la mano, una guiñada cómplice de aquí en más podría convertirlo en la fuente de mi demanda insatisfecha. Pero no, siempre en la chiquita… vamos, Escobar, no le voy a decir a tus padres a lo que te dedicas, tengo la plata en la mano, quiero droga, vos vendés, yo compro, vos haces después lo que te de la puta gana (como volarte), yo me quedo bailando pero más pasado que antes, ¿cuál es la parte del trato que hay que explicarte de nuevo? A ver, pillo, no soy de narcóticos, no estoy ni siquiera solo, estoy bailando como un boludo hace rato, tomando cerveza, y vine en un auto con cinco personas más de aspecto totalmente inofensivo, ¿cuál es el miedo? Pero está bien, si no te gusta andá a venderle ácido a tu madre que seguro ella te quiere y te va a seguir llamando aunque no pegue. Pero eso sí, si no te animás o no querés venderme, entonces no me mires con cara de malo-perdonavidas, porque en mi razonamiento, sos un dealer pobre, un novato, no sos malo, sos un idiota, un amateur, no me asusta tu profesión, cualquiera puede hacerlo así, yo también puedo hacerlo, así que mejor evitá las malas miradas, después de todo, todavía, siguiendo tu razonamiento, puedo ser policía y romperte el alma a patadas, o en cualquier caso, puedo estar simplemente frustrado y provocar una escena patética que te incluya como coprotagonista. Celsitud y respeto a cualquier banana, descartada.


Gente densa, aburrida o no apta para la ocasión, o drogadictos: Personalmente, le tengo pavor al aburrimiento. Pero el hecho de aburrirme donde los demás se están divirtiendo puede añadirle una cuota no deseable de tristeza a mi estado de ánimo, así que, otra vez, ante la seguridad de que no voy a divertirme, simplemente me voy. Caminar por la calle de noche nunca es una opción tan terrible: siempre hay algo mejor para hacer. Desde el punto de vista cristiano es también más correcto; lo cierto es que no soporto a la gente densa, densa, densa, pesada, tirándonos del abrigo, preguntando, quejándose, ya saben. Gente tensa y sin imaginación ni voluntad (esta es la parte más predecible de mi aporte a la teoría, lo sé, pero no deja de ser importante). Pasemos a la parte no tan obvia.
Una fiesta no debiera ser tomada como un simple alojamiento de drogadictos tristes y cansados, ojerosos, cabizbajos; siempre buscando a alguien, preocupados, mirando, pasando por al lado, dando lástima, ocupando otra vez el baño, haciendo un contactito, relatando desgracias. Es como una forma de ñoñez autodestructiva, carente de imaginación, al servicio de la penumbra, ¡cómo la embolan! Se siente como tener a un niño pobre y desamparado pidiéndonos monedas toda la noche, contagiándonos su marginalidad social, esperando a que dejemos de bailar para tirarnos con ellos a su pozo.


Alien vs Depredador: El Alien se babea de forma abusadora junto a alguien que no le presta atención. Insiste y fracasa, pero es adicto al fracaso, vive y se alimenta de él. En algunos casos se da la confusión de personas de la fiesta con su madre. Siempre tras los pasos de la misma persona, de forma infructuosa, patética y graciosa. Pero le doy algo de crédito a los enamoramientos sinceros, ¿por qué no? De cualquier forma, el depredador es el vencedor en mi película (más allá de que, como dice el Puma, algunas dicen que sí, algunas dicen que no), en la que solo la minoría pertenece a alguno de estos dos tipos de “extraños seres” que quieren interactuar casualmente.


Juegos y amenazas previas: “Amenaza” es un término que yo uso no solo con connotaciones negativas o agresivas sino también positivas, como una anticipación o una invitación a la diversión. “Hoy rompemos todo, explota, se incendia BJ” (típico anuncio más o menos de cualquier banda montevideana que se prepara a presentarse una noche en un boliche montevideano). Después, claro, nada explota, no sale humo de ningún lado, nada excitante ocurre más que el virtuosismo de dos o tres guitarristas sobre el escenario. Es un fraude, pero a esta altura de la vida semejante timo es solo practicable a los jóvenes incautos. Promesas incumplidas; no me importaría mientras ellos de divirtieran tocando, eso le daría sentido en cierta medida a la propaganda sobreexitada con que se promocionó el evento. ¿Ocurre esto? Solo ellos lo saben, nunca los oiremos decir que no, a diferencia de mí, que soy un caso excepcional; supongo que habrá otros, está bien. De todas formas, quería encaminar esta parte de la reflexión al tema de las expectativas previas a la fiesta. Creo deben tomarse como un entretenimiento en sí mismo; es divertido sugerir hipotéticas situaciones a desarrollarse (o no) en la noche. Nada más que eso; nadie sabe qué puede pasar de aquí a la hora de salir, y alcohol y drogas no garantizan nada. Cambios de humor, de planes, de compañeros o de parejas de salida; y nadie se divierte más por haberlo anunciado previamente, es más, creo que en algunos casos puede eliminar cierta inestimable espontaneidad. El caso de la difusión y propaganda de fiestas no será tratado en este ensayo.


Psicología y modismos nocturnos montevideanos: moderantismo: Sería irónico y contradictorio empezar este párrafo matizando y explicando que esto no pretende ser una apología al descontrol, así que simplemente voy a decir que es un ataque liso y llano a la moderación; la moderación extrema (esto puede llegar a ponerse confuso). He tenido la sensación (compartida, por otro lado), de que la mayoría de las fiestas a las que he ido últimamente eran fiestas de cumpleaños, pero sin cumpleañeros y con la no menor desventaja de que cobraban entrada. Grupitos de personas charlando en círculos, en los que todos se conocen, todos son amigos, todos se cogieron… y en esa queda, tomar una cervecita como si se recién hubiera terminado el partido de fútbol cinco. La incapacidad total de interesarse por alguien a quien no se conoce y del que no se tienen referencias, la inmovilidad y el hermetismo, ¡el nepotismo social como forma de amistad! Posesividad, dependencia, pose, desinterés, rutina, ¿Y dónde está el cumpleañero? Nunca lo veo, lo quiero felicitar pero no puedo, solo falta que repartan las masitas o soplen las velitas. No te conozco, no bailo contigo; ni siquiera habría que decir cosas interesantes para llamar la atención, somos jóvenes y no nos conocemos, la situación no podría ser mejor, estamos en una fiesta, no es algo tan difícil de entender, en fin, vos me mirás, yo te miro, vos me mirás, yo te miro; pero me mirás porque estás con tu novio ¡Si no serías más tímida! A decir verdad, no me molestaría decir “tu te lo perdés”, pero…¡nos lo estamos perdiendo los dos! Dejá a tu novio, abrile la puerta al gato, matá a tus padres, colgale el teléfono a tu abuela, contradecí a tu profesor y dejá a tus amigos bailando solos, vas a ver que siguen bailando igual. Es como New York telephone conversation de Lou Reed, pero ni siquiera por teléfono, en vivo y en directo. Falta gente arruinada, arruinarse por el simple hecho de hacerlo, hacerse mierda, hasta el máximo, como en la adolescencia. Nada de “quién soy”, no tengo nombre ni ocupación, soy el anónimo, el desconocido, soy un tipo que está en la fiesta, borracho o no, esa es toda la información que habría que dar, que cualquier otra cosa que se diga sea una ficción seguramente más interesante que la realidad ¿No es eso más atractivo? Yo soy el que tú quieras y el que yo quiera, y lo mismo pasa con vos; yo no estoy en la fiesta, yo soy la fiesta, y contigo es más divertida, quizás puedas seguir la otra conversación el lunes. ¡Mirá cómo bailo aunque no haya música! También hay música en mi casa, después de todo, y no me cobran entrada.


¿Toda la noche?: Bueno, como aguafiestas, tengo que terminar esta serie de reflexiones de una forma tal vez triste; no es una necesidad, pero es necesario hacer mención a este tema, que algunas veces es importante. Si este blog fuera una fiesta solo habría canilla libre de contradicciones, y eso no va en desmedro de lo anteriormente explicado. Estuve hablando con una psiquiatra que me explicó como la aplicación de drogas antisicóticas a pacientes no esquizofrénicos pueden volverlos locos de verdad; claro que pregunté si habría forma de conseguir esas drogas, a ver “que tal el efecto”, pero a partir de esta absurda broma se me planteó una incógnita… si yo fuera esquizofrénico dentro de unos días por tomar estas pastillitas tan interesantes, ¿cual sería la peor pesadilla que se presentaría como si fuera real ante mis ojos y oídos? Me acordé de esta imagen, o sea, no de esta específicamente, si no la de una chica que se va en taxi de la fiesta;



y pensé en miles de mujeres yéndose en taxis de fiestas, solas o con sus novios, conmigo dentro pero llevándolas a lo de su amante o pareja, la despedida, el fin de la ilusión: millones de taxis con manos que dicen chau-chau, mamparas húmedas, cristales reflejando semáforos, y esa chica tan especial siempre yéndose, siempre de madrugada, siempre a lo del otro, como con un toquecito Jarvis Cocker. También llegué a la conclusión de que no es ese un miedo que me aceche hoy en día, y tampoco cuando escribí una canción al respecto, pero a mí la temática de mis escritos me llega a veces con meses o años de atraso; como Nabokov, que escribía libros “para sacárselos de encima”. Bueno, yo tuve algo parecido, o lo soñé, a este tipo de experiencias, y en la licuadora debo admitir que también puse la brillante composición de los Replacements, swingin’ party

If being wrong's a crime, i’m serving forever
If being strong's your kind then I need help here with this feather
If being afraid is a crime we hang side by side
at the swingin’ party down the line

Y también la célebre cancion Bryan Ferry, slave to love

The storm is breaking, or so it’s seems
we’re too young to reason, too grown up to dream


Estas cosas, como todos sabemos, pasan. Es una realidad irremediable, solo se puede luchar contra ella o ponerse poético, y la banda tourette lo transformó en una canción que se llama No podemos bailar toda la noche y que no tengo intenciones de postear.